Pequeñas Historias

Nunca diremos adiós

 

Creo que la primera vez que traduje la letra de esta canción fue para mi egreso del secundario, allá hace millones de años. Por ahí el espíritu se pone nostálgico cuando se cruza con algunos eventos. Entonces, mientras pinto letras de telgopor con acrílicos (sí, por eso debe estar caótico el tiempo atmosférico) escucho algunas canciones que marcaron mi adolescencia. Esta es una de ellas. Es un “hasta siempre”.

Desearía aún tener una traducción de esa época, en la que le arranqué lágrimas, mientras leíamos la letra, a la directora que nos tenía entre ceja y ceja.

WE’LL NEVER SAY GOODBYE  (From “Sing” soundtrack)- Art Garfunkel


We share the days of laughter,
We share the nights of sorrow,
And in the morning after,
We face the bright tomorrow.
Side by side we’ll always stand
Spirits flying high,
Long as I can hold your hand,
We’ll Never Say Goodbye.
We walk the halls of learning
And serve a proud tradition,
The flame of truth is burning,
To clarify our vision.
Look at how the future gleams
Gold against the sky,
Long as I can share your dreams,
We’ll Never Say Goodbye.
There’s little to be sure of,
But we will last forever,
For now we know the pure love
We feel when we’re together.
Then if someday we should part,
We will not say die,
Long as you are in my heart
We’ll Never Say Goodbye.
Long as you are in my heart
We’ll Never Say Goodbye.

 

Traducción

 

Nunca diremos Adiós

Compartimos los días de risa,
Compartimos las noches de dolor,
Y a la mañana siguiente,
Enfrentamos el brillante futuro.

Lado a lado siempre estaremos,

Con el espíritu en alto,

Mientras pueda sostener tu mano

Nunca diremos adiós.

Caminamos los pasillos del aprendizaje

Y servimos una orgullosa tradición,

La flama de la verdad está ardiendo,

para aclarar nuestra visión.

Mira como brilla nuestro futuro

Dorado contra el cielo,

Mientras pueda compartir tus sueños,

Nunca diremos adiós.

Hay poco de qué estar seguros,

Pero perduraremos por siempre

Porque conocemos el amor puro

que sentimos cuando estamos juntos.

Entonces, si un día hay que partir,

no diremos morir.

Mientras estés en mi corazón

Nunca diremos adiós.

Mientras estés en mi corazón

Nunca diremos adiós.

Pequeñas Historias, Porque me gustó

CARTA DE UNA BRUJA – : Liz Rossana Alcaraz

bruja escribiendo para blog
Querido Príncipe Azul
Como no hago parte de la nobleza y mi pasado fue más bien tormentoso, eso de comer cuentos de hadas siempre me causó indigestión, por tanto nunca me interesó que me coronaran y mucho menos convertirme en la princesa de alguien. La verdad es que me dan lástima esas damiselas de cabellos laaargos, que prefirieron pasar sus vidas esperando en el balcón hasta que tú llegaras algún día a rescatarlas de una vida aburrida.
Decidí hacer cosas productivas y empecé a estudiar Magia para desarrollar a grandes escalas mi intuición femenina y otros dones, además no soy como la Cenicienta que está esperando un marrano que la saque de pobre, mejor dicho, nunca me ha interesado depender económicamente de nadie. Años después me gradué con honores en la Escuela de Brujas, siendo mí tesis uno de los hechizos más célebres entre los 7 reinos. Poco a poco mi renombre creció tanto que a punta de sortilegios, manzanas “premiadas” y pociones me volví una empresaria exitosa y compré mi propio castillo.
Quiero decirte que no tengo nada en contra tuyo, pero sucede que el azul no es mi color favorito y pienso que no le luce a todo los tipos. Entiendo que a la larga no eres culpable de vivir en el pedestal en donde te elevaron desde tiempos ancestrales y sospecho que muchas féminas con la ayuda de Disney se montaron en la película del final feliz contigo. Y es entonces cuando te volviste igual de mítico que Pie Grande, Cupido y el Monstro del lago Ness.
Me cuesta creer que seas la combinación perfecta de todas esas cursilerías contradictorias con que sueñan las niñas. Un caballero con su lado salvaje, Inteligente no sabiondo, sensible sin ser pendejo, millonario pero sencillo, guapo y nada narciso, amante del compromiso, buen polvo, que escribes poemas y también practicas kickboxing, que no miras a otras… en fin, solo te hace falta flotar con tu capa para ser una especie de Superman. Hmmm llámame pesimista pero creo que de eso tan bueno no dan tanto, me parece que tú y tu corcel blanco no encajan en estos tiempos y prefiero vivir en la realidad.
Aunque no ha sido fácil la vida de emancipación que escogí y en ocasiones algunos aldeanos me fastidiaron durante mis tres siglos de soltería, porque hablaba con mi gato negro y mi empleada del servicio era un duende. Luego me encantaba ver sus caras de pánico cuando se acordaban que soy bruja y entonces no volvían a hacer ningún comentario por temor a que les pusiera una verruga gigante en sus caras o los convirtiera en algo que ya eran: sapos o lagartos.
Mientras la Bella Durmiente se quedó roncando durante 100 años con la esperanza que aparecieras, yo opté por divertirme y de vez en cuando salí con “tinieblos” en el sentido literal pues los muy lobos aparecían en luna llena, sin embargo tengo buenas historias que contar y además nos revolcábamos de lo lindo. Así mismo cada semana sigo disfrutando de planes con las “brujis” como el respectivo aquelarre o la noche de karaoke
No me imagino paseando contigo en tu lujoso carruaje por la verde pradera, en primer lugar porque tengo mi escoba y segundo también puedo volar. Tampoco preciso que me protejas con tu espada cuando camino por el bosque pues sé defenderme bastante bien. No quiero un salvador sino un compañero, por eso eres alguien impensable en mi existencia y solo con el pasar del tiempo supe que no necesitaba que me ofrecieras tu mundo simplemente porque ya tengo el mío.
Hace algún tiempo conocí a un sujeto maravilloso, hasta el punto de dudar que tal vez el mito no era ilusorio y existía la posibilidad que fueras tú. Por fortuna me equivoqué al comprobar que el prospecto que me gusta, es un ser humano autentico, con defectos, que suda, que se despeina, que se emberraca, sin embargo me trata como a una reina y me está haciendo feliz.
Así que empecé a escribir mi propio cuento en donde soy dueña de mi destino y mi comarca, con las botas sobre la tierra para entender que tu “señor perfecto” o mejor conocido como el Príncipe Azul no eres mi tipo de hombre por la sencilla razón que no existes.

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No es mía, como pueden ver, pero francamente me sentí totalmente identificada.  😀
Hecha la Aclaración originalmente este post rezaba el nombre de Astrid Greisser, quien comentó, como puede verse en los comentarios que el texto es de Liz Rossana Alcaraz. Así que corregimos para dar crédito a quien corresponde en realidad por este maravilloso mensaje.

Activismo, Pequeñas Historias, Reflexiones

Buenas Noticias 1ra parte -espero que de muchas-

Hace un par de años alguien propuso contrarrestar la mala onda producida por las noticias que recibimos en el diario por diarios, noticieros, radios y demás.

Tomo hoy la posta para compartir BUENAS NOTICIAS

Como todo el mundo sabe, o como ya deberían saber, mis ideas no pueden catalogarse como muy tradicionales, conservetas y están más cerca del feminismo de lo que a muchos les gustaría.

En cuanto a política soy apartidaria, tengo mis opiniones y mientras nuestros representantes que no nos representan sigan así, seguiré siendo “contrera” como se decía antes.

Volviendo al tema: Buenas Noticias.

father and son in skirts

 

“My five year old son likes to wear dresses. I didn’t want to talk my son into not wearing dresses I had only one option left: To broaden my shoulders for my little buddy and dress in a skirt myself. After all you can’t expect a child at pre-school age to have the same ability to assert themselves as an adult. Completely without role model. And so I became that role model.”

El texto dice: “A mi hijo de 5 años le gusta usar vestidos. No quise convencer a mi hijo de no usar vestidos, me quedó una sola opción. Ensanchar mis hombros para mi hijito y vestirme yo mismo con una pollera. Después de todo, no puedes esperar que un niño de preescolar sea tan asertivo como un adulto. Completamente sin un modelo. Así que me convertí en ese modelo.”

Creo que una de las mejores noticias es que exista al menos 1 padre que le enseñe a su hijo un nuevo modo de ser hombre, con las faldas bien puestas.

Hasta la próxima y seguiré a la pesca de Buenas Noticias para compartir.

Pequeñas Historias

Hide and seek or Hyde and Sick?

Encontrado sobre la mesa vacía de un departamento recientemente devuelto a su dueño.
“Querido Enemigo:
¿ahora debo llamarte así? Hoy para mí sos un extraño, un extraño con permisos. Debo agregar.
Cuando estábamos jugando al amor, era divertido jugar a las escondidas con vos. Teníamos todas las aventuras por vivir, y probablemente, pensando en esas aventuras buscamos hacer nido acá.
Voy a extrañar las charlas cortinas de por medio, mientras entre risas estábamos pensando en un futuro juntos… Tal vez sea mejor así, pero a lo mejo no.
Jugar a las escondidas era divertido, era sexy, tenía tanto encanto. Ahora siento que te escondés no sé si de mí, o de vos, o de los dos. Quizás, te ocultás de lo que sentís.
Cuando matamos esto, no fui yo sola, ni fuiste vos solo. Cada uno tenía un cuchillo en la mano, y destripamos todo lo que pudimos destruir. ¿Sabés? No te culpo. No me culpo tampoco. Éramos un par de chiquilines irresponsables. Fuimos un par de pendejos arrogantes.
Nos íbamos a llevar el mundo por delante. Teníamos el poder y la capacidad… Y la energía. Problema: no teníamos la experiencia ni la sabiduría.
Hoy, han pasado casi tres años desde el primer “te amo”,hasta este, sé que estás,te siento, pero “MOSTRÁ LA CARA”, que percibo.
Vos, hoy, estás jugando a las escondidas. Hacés que se note tu presencia, aparece tu “confesor”, y vos no mostrás la cara.
A ver corazón, decime, ¿es que falta valor? ¿es que esto que terminó no se terminó un carajo? O simplemente es que no decidiste si jugar escondidas (hide and seek) o a monstruos y enfermos (Hyde and sick)?
Sea del modo que sea, sabés que los lazos no se cortan, tenés pleno acceso y pleno permiso… No sé porqué no quiero quitártelos, tal vez sea masoquismo puro…
Hasta cuando aparezcas o hasta cuando te dejes ver.”

Días después:la misma carta, sobre un escritorio, arrugada y enmarcada, junto a una foto de una pareja aparentemente feliz.

Pequeñas Historias

Mamá dice

Madre e Hijas en el Jardín de Marie Cassatt
Madre e Hijas en el Jardín de Marie Cassatt

Hay muchos rituales dentro de un hogar. En un hogar donde hay madres e hijas, los hay infinitos.
El ritual de levantarse y desayunar, el de vestirse y peinarse para la escuela, la despedida a la hora de salir, las charlas mientras se pone la mesa o se lavan los platos. Hay risas compartidas. Hay anécdotas muy íntimas.
Mamá imparte su sabiduría de vida tanto en acciones como en palabras. También su humor.
Aprendés tus oraciones, si tu familia es cristiana, de mamá, aprendés de las plantas y flores de mamá. Amasás la masa, con mamá -aunque mamá odie llenarse los brazos de harina, por sus retoños lo hace-.
De mamá aprendés a ser mujer, a ser buena gente, a ser responsable (o no), a analizar a la gente. Mamá tiene un radar para la gente. Mamá tiene un sensor de intenciones. A veces, el tuyo puede ser más agudo que el de ella, con el tiempo. Pero es ella quien te enseña a usarlo.
Mamá tiene muchas virtudes, y también fallas. Mamá no es un ser sobrenatural, es un ser humano, igualito que vos.
Mamá tiene esa sabiduría de las madres. Eso que cuando sos chiquito te preguntás “¿Habrá escuelas para madres?” y, cuando crecés te das cuenta que no.
Mamá tiene frases, que cuando te escuchás diciéndolas, te parás en seco pensando, qué hace mi mamá usando mi voz.
De niños nos abrigaba, porque hacía frío, solía decir. Ahora nos damos cuenta, que eso era un “abrigate que yo tengo frío”….
Mamá dice, y sigue diciendo… Y nosotros la escuchamos, y la seguiremos escuchando.
Mamá dice muchas cosas. Y en el 90% de las cosas, suele tener razón.

Historias en el aire, Pequeñas Historias

Los amigos que siempre nos esperan.

“Hay una historia en el aire y está buscando protagonistas” …
Hay muchas historias en el aire. ¿No? Algunas ya encontraron protagonistas y quién las cuente.
Inicialmente, habían narradores, que contaban las leyendas oralmente en círculos alrededor del fuego.
La contadora de historias más conocida, en la literatura es Scheerazade, la reina que contaba historias una noche tras otras para salvar su vida de la ira de su marido el sultán.
Los Bardos, los juglares, que contaban historias de ciudad en ciudad, de feudo en feudo. Se encargaron de llevar historias de héroes, aventuras y leyendas.
Hoy todas las historias nos llegan en diferentes formatos. Desde la invención de la imprenta, tenemos entrañables amigos. Unos con tapa dura, otros con tapa blanda, forrados en cuero tallados y grabados, o impresos con las últimas tecnologías digitales.
Algunos más gordos, otros más finitos. Con figuras, sin figuras… Pero siempre llenos de historias, poesías, enseñanzas, moralejas…
Sí, los libros.
Ahora, además del formato de papel, también tenemos los e-books, I-pad, etc, pero el contenido más allá del formato es el mismo, historias, lecciones, conceptos, conocimientos, que merecen ser conocidos por todas las generaciones.
No sé ustedes, pero a mi me encanta el olor a libro nuevo. Nada es más excitante que dar vuelta las páginas, intentando averiguar qué hay del otro lado.
Así, entre páginas, conocí a Caperucita, Cenicienta, Blanca Nieves, Pulgarcito, a las hermanas March, las hermanas Bennet, las tres hermanas, la familia Bertotti, y a tantos otros personajes entrañables…. Mis amigos, los que me esperan en los estantes de mi biblioteca…

Pequeñas Historias

Iniciación


El círculo se abre… La energía gira a nuestro alrededor.
Estamos todos, nuestros animales de poder también están… Hoy es especial.
El fuego del altar arde, las llamas llegan alto.
El aire huele a perfumes mezclados, flores, inciensos, cuerpos…
Los sonidos de la noche se intensifican. El velo se corre. Nada separa la realidad prosaica de lo que pasa del otro lado del velo.
Ella nos espera a todos… Sabe de nuestro trabajo, de nuestro corazón, de nuestras luchas, de nuestro amor…
Hemos elegido una noche en que la luna llena es la única luz que nos alumbre.
Nos movemos entre sombras plateadas. Cantamos, reímos, giramos, bailamos, danzamos…
Las energías entran por los pies, por las manos, por los poros… Somos canales abiertos a cada momento, a cada paso…
Suena la campanilla.
La voz de la Sacerdotisa comienza a cantar… Todas las voces se unen… Todas las voces repiten un cántico…
Una voz comienza a oirse… y todas se van uniendo…
Yo Artha, hija de la Diosa, me entrego a su servicio, desde mi vida, desde mi corazón.
Yo Morgana, hija de la Diosa, me entrego a su servicio, desde mi alma, desde mi vida…
Yo Gwidion, hijo de la Diosa, me entrego a su servicio, desde mi alma, desde mi vida.
La energía es cada vez más poderosa.
Las voces se tapan unas a otras.
El claro del bosque se cierra, mágicamente… Las sombras plateadas quedan cubiertas por el velo. Sabemos que estamos entre los mundos. Cantamos y celebramos.
Ella nos recibe. Ella nos cobija, le pertenecen nuestras vidas, corazones y almas…
Somos sus sacerdotes y sacerdotisas, que saldremos al mundo a vivir en ella, y a traer a cada instante de nuestras vidas, a la Diosa

Pequeñas Historias

Encantada

Debía algo escrito por mí. Sigo negándome a terminar “En la Lluvia” jajajaja, pero la vida nos da cosas para empezar…

Ella es fría, dura, bastante estructurada y si no es estructurada, ¡qué bien que lo disimula! Es muy Artemisa, dicen sus amigas, siempre pensando en el objetivo.
Ella ha aprendido que todo se logra con esfuerzo. Ha recorrido caminos duros, en su vida, y ha disfrutado alegrías y sorpresas.
Ha tenido que esperar y decidió, después de hartarse de pelear, que su vida es su trabajo.
Tiene una personalidad vibrante, es inteligente, y modesta, algo tímida, a simple vista. Es decidida. Todos dicen eso. Todos la admiran, pero es una estrella lejana. Es la distante.
Él la ha mirado durante bastante tiempo. Sabe que hay un delicado velo entre acercarse, agradarle o terminar destruido en el intento. Espera paciente. Es sensible a los movimientos.
Sabe que tras la coraza, la espada y el escudo y barricadas, está su premio. Pacientemente espera, y atrae su atención, suavemente, mágicamente.
Y sí, sólo un mago podría con el corazón de ella. Sólo un hechicero podría, dar con su punto débil.
Logra acercarse. Algo cambia, la energía combativa desaparece. No hay defensas, no hay barreras.
Hay entendimiento. Hay atracción, hay fuego.
Hay mucha pasión y mucho deseo… Hay besos que se dan y que se reciben. Cuerpos que se exploran y se conocen. Cuerpos que se disfrutan y dos espíritus afines que se hacen uno.
Él la cambió. Está encantada.
.

Pequeñas Historias, Porque me gustó, Tiene "ALGO"

Caminarás por la plancha y caerás a un mar infestado de tiburones

… con esa frase, probablemente cada víctima de piratería haya sido amenazado.

Y a que no reconocen la banderita!!! jejeje.
Con seguridad, es una de mis líneas favoritas, después de “RODARÁ LA CABEZA DEL CULPABLE” -La reina de corazones, uno de mis tantos alteregos, o una de mis múltiples personalidades.
Entre los millones de cosas extrañas que me han fascinado en la vida ,una de ellas han sido los piratas. No los piratas (hackers) ni los piratas del asfalto, o del aire. Los piratas que surcaban mares en sus galeones y carabelas en busca de tesoros y aventuras. ¡Y quise ser una!
Este post, es un mínimo homenaje a R. L. Stevenson, quién hizo que, al igual que la mía, muchas imaginaciones viajaran por el mar viviendo aventuras pirateriles.

¿Qué es un pirata?

El vocablo “pirata”, que proviene del griego “peiratés” a través del latín -y que no es propiamente sinónimo de “bucanero”, “filibustero” o “corsario”, como también se conoce a quien merece tal apelativo- significa “el que se aventura”, “el que procura lograr fortuna”.

Hay diferentes tipos de piratas, como los que enumeraré a continuación:
Piratas: Persona que, junto con otras de igual condición, se dedica al abordaje de barcos en el mar para robar. Deriva de una palabra griega “peirao” que significa “el que emprende” o “el que busca fortuna”, o “el que se esfuerza”.
Piratas Libres: Los piratas no dependian de nadie, ni tenian que rendir cuentas a nadie. Por contra no tenián la protección de ningún pais y eran perseguidos por todos aquellos, cuyos buques habian sido atacados.
Sus actos podian ser brutales, ya que su ley era la codicia y con tal de conseguir los metales preciosos, podian hacer cualquier cosa.
Corsarios: Corso (carrera)) denominación con la cual se indicaba, que un particular había fletado y armado un barco, para capturar y saquear el tráfico maritimo, de los paises enemigos de un gobierno.
Por lo cual estaban al servicio de la Corona y tenian que rendir cuentas ante ella.
Bucaneros: Cazadores que preparaban carne ahumada para venderselo a los barcos. Algunos tambien hacian actos de pirateria si se presentaba la ocasión.
Pirata que en los siglos XVII y XVIII se entregaba al saqueo de las posesiones españolas de ultramar.
Vivieron en partes deshabitadas de La Española, donde había gran cantidad de ganado, que sin depredadores habia proliferado en grandes cantidades.
Piratas filibusteros: Los Filibusteros eran Piratas, que por el siglo XVII formó parte de los grupos que infestaron el mar de las Antillas.
Coincidió con el comienzo del declive del Imperio Español. Era un imperio tan extenso, con tantos ricones donde esconderse, que era facilisimo mantenerse al margen de las leyes.
El grupo de bucaneros que se transformo en piratas, también se les denominó filibusteros.
El origen del nombre unos dicen que viene de la palabra inglesa “freebooter” (merodeador), otros del tipo de barco que mas les gustaba utilizar, y hay quien, de un derivado del holandes que significa “depredador”.

También hubieron MUJERES PIRATAS (yo creo que hubiera sido una de ellas)
La piratería es un tema que siempre ha suscitado gran fascinación entre los escritores y el gran público en general. Mundo eminentemente masculino, también contó con la presencia de la mujer, alcanzando algunas de ellas gran fama . Las dos mujeres piratas más famosas del siglo XVIII fueron Anne Bonny y Mary Read, ambas consideradas muy peligrosas por la Justicia, llegándose a ofrecer en 1720 una cuantiosa suma por sus cabezas. Pero no fueron las únicas de la historia. La irlandesa Grace O’Malley, llamada “Graine Mhaol” debido a su pelo corto; Ching Shih, la reina de los piratas chinos que tomó el control de la enorme flota pirata de su último marido cuando lo mataron en un tifón en 1807; Charlotte De Berry de Inglaterra; Fanny Campbell de Massachusetts; y la despiadada Ann Mills.

Grace O’Malley
: Irlandesa llamada “Graine Mhaol” por llevar el cabello corto. Era miembro de una famosa familia de ladrones marinos irlandeses. Se casó con dos de los más importantes jefes de clanes del Oeste de Irlanda. Su base estaba situada en la isla Clare en Clew Bay. Renunció a la piratería en 1586 y recibió el perdón de la reina Elizabeth.
Antonia María de Soto en la Armada (s.XVIII):
En la Armada, como en el resto de las marinas estaba rigurosamente prohibido llevar mujeres a bordo y, en nuestro caso, tan sólo se permitía el traslado de las familias cuando iban o regresaban de ultramar. Como caso excepcional se señala a la soldado de Infantería de Marina Antonia María de Soto, que sentó plaza a los dieciséis años, haciéndose pasar por hombre. Embarcada en los buques de la escuadra participó en la guerra de la Convención contra Francia y en el combate de San Vicente (1797). Al descubrirse su verdadera naturaleza, gracias a los buenos informes que poseía fue recompensada por el rey con una pensión vitalicia, la merced del uso de las insignias militares y el grado de sargento primero.
Ching Shih (17851844). Esta violenta, inteligente y manipuladora pirata cantonesa, que al parecer había sido prostituta, fue mujer de un famoso corsario, Zheng Yi. A su muerte, amplió y mandó su gran flota pirata reuniendo unos 1.800 barcos entre juncos artillados y otras embarcaciones, con más de 70.000 personas bajo sus órdenes, casi un pequeño estado. Activa entre 1807 y 1810, atacaba a las poblaciones de la costa de China meridional en torno a Cantón y asaltaba barcos de cualquier bandera, enfrentándose y derrotando en ocasiones a la flota imperial china.
Prohibía el maltrato y la violación de las mujeres, por lo que fue considerada, abusivamente, feminista ante litteram. Pero hacia 1810, su gigantesco emporio, muy difícil de gobernar, entró en crisis. Algunos de sus jefes se amotinaron y se rindieron al gobierno central, sobre todo cuando el emperador ofreció el perdón, del que acabó gozando también Ching Shih.

Como ven, ser el “sexo débil” nunca impidió que tuvieramos exponentes en ningún ámbito 😉
Espero que disfrutaran de una aventurera entrada.

FUENTES
Corsariosnet
Muy Inrteresante
Historia, documentos
Globedia
Red Caribe
Arquehistoria
Y para ampliar: wikipedia, como siempre 😉

Pequeñas Historias

La partida

Hay ciudades pequeñas que singuen siendo pueblos, a pesar de la urbanización, de la tecnología o de las apariencias. Hay cosas, que a peser de todos los cambios aparenes, siempre siguen igual. Así cuando abandonó el pueblo par buscar aventuras, la ciudad se escandalizó. No era digno de uno de sus hijos eso de ir en pos de lo desconocido.
No le importó. Sabía que no sería fácil. Nunca era fácil. Pero a los corazones que tienen un soplo de viento, las dificultades no los espantan, porque saben que todo es circunstancial.

Así, aquella mañana, se colgó la mochila al hombro y partió.
Esperaba, bueno, no sabía qué esperar. O sí. Esperaba aventura, romance y realizar muchos sueños .
Subió al ómnibus. Dejó que los primeros rayos del sol le besaran la frente “por última vez”, en su suelo natal. Esas cálidas caricias le llegaron con recuerdos. Recuerdos de sueños perdidos, amores pasados, proyectos cumplidos y a medio cumplir. Suspiró. Su mente vagó por los laberintos de la memoria, y llegó a su alma. Suspiró otra vez. Sabía, tácitamente que todo había cambiado. La Diosa del destino le abría las puertas.
Mientras suspiraba otra vez, volvía al presente. Tomó con decisión la mochila que llevaba consigo. Extrajo una cámara.
Desde la ruta tomó una fotografía. “Una fotografía del pasado” se dijo. Guardó la cámara.
Sabía que en su lugar de destino, no habría nadie. Tendría que abrirse camino. Tendría, que abrirse.

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Frágil

Acostumbramos creer que las cosas duran para siempre. Nos han hecho creer que existe ese tiempo llamado “y vivieron felices para siempre”… y,ni lerdos ni perezosos, adoptamos la idea.
Tal vez sea por eso, que cuando la torre se cae (si ven una reminiscencia con la carta del tarot, NO ES pura coincidencia) no tenemos idea de cómo reaccionar.
Y es que la vida, lo queramos ver o no, es frágil.
Tan frágil como las alas de la mariposa que ilustran esta entrada.
Hoy escuchaba a una cantante, interpretar el “carpe diem” a su modo… y creo que todos deberíamos… CARPE DIEM… Aprovechar el día, aprovechar la vida.
No digo bebérsela de un sorbo como si fuera la última gota de agua en el desierto, sino saborearla, disfrutarla, aprovecharla… Vivirla.
Vivir con convicción, con ilusión… Hoy hemos perdido la ilusión, la despreciamos tanto, en pos de lo concreto, que en su fragilidad la perdimos…
Perdimos también la inocencia, matamos la inocencia… ¿y luego?…
Y luego, nada… No nos damos cuenta de la fragilidad, y la vida se nos escapa como agua entre los dedos.
Tal vez sea momento, de admirar las alas de mariposa, pero no de tironearlas. De aprovechar la vida, sin malgastarla.

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La Brujita

Tal vez ser una brujita no era tan malo… después de todo, tenía ventaja.
Brujita, así le decían sus compañeras de estudio, y tal vez nunca se percató de qué era lo que hacía que se sintiera plenamente identificada con el apodo.
Es que el apodo, ese nombrecito cariñoso, encierra nuestras verdades, encierra muchas veces secretos que hasta para nosotros son secretos.
Tal vez… ser una brujita, de adulta, era complicado, pero liberador.
Recordaba, los detalles de su conducta “anormal” de la niñez, cuando en misa quería ver el aura del cura. O cuando le contaron que predijo la muerte de alguien. O cuando supo, sin saber que alguien murió y no poder explicar cómo llego a tener ese conocimiento.
Recordaba las sonrisas amables de los ya desaparecidos que se cruzaba en los caminos que compartían con ella en vida. Recordaba
La brujita, tenía aún esas extrañas premoniciones respecto a gente que conocía de toda la vida y a gente que no había visto nunca. Le pasaba saber cosas de gente con la que hacía años que no trataba y saber cómo solucionarles cosas que en su vida hubiera imaginado poder arreglar.
Aún tenía esas visiones entre dormida y despierta… Aún podía escuchar la voz del viento llamándola por su nombre. Y ahora elegía seguirla, con el alma, con la mente, con el cuerpo y toda su voluntad.
Es que ser una bruja, ya no era una condición dada por los dones como la clarividencia, clariaudiencia, ver muertos y comunicarse con ellos, era una elección.
Ser bruja hoy le implica elegir armonizarse con el mundo a su alrededor… Y mirar al futuro con un guiño cómplice, mientras ve como el destino sorprende a todos, y ella recibe avisos.

Pequeñas Historias, Reflexiones

Tensando el arco


Ha fijado el objetivo. Ha repasado la trayectoria de la flecha una y otra vez.
Calcula mentalmente cuánto debe estirar la cuerda.
Mira al frente, cierra los ojos, percibe el viento. Su mente vuela con el viento… Recorre un largo camino. Su objetivo real está lejos, pero a la vez está al alcance de su flecha.
Sabe perfectamente que esta vez no es un tiro de práctica. Fallar o acertar depende de cuánto se concetre.
Conoce la metáfora de memoria. Entiende la alegoría y la lección.
Enfocarse es el asunto… ¡Qué difícil es enfocarse!
Recuerda cada paso, cada idea, cada una de las palabras de su maestro.
Suspira. Abre los ojos.
Mira hacia adelante con la vista perdida… ¿Perdió el foco otra vez?… No, nunca estuvo más en la zona que en ese momento.
Exhala otra vez. Cierra los ojos. Sabe que si ve el objetivo con los ojos cerrados, el triunfo es suyo.
Dispara…
Blanco perfecto.

Pequeñas Historias

Entonces, baila

Moon_Dance
Su pecho se agitaba, el ritmo de su respiración era cada vez más fuerte. Sintió las palmas de las manos húmedas. Como cada vez que estaba nerviosa. Un sonido le indicó que la cortina se levantaba… Todo estaba a oscuras.
Su mente voló hacia aquel lugar… ese lugar lleno de emociones.
Sintió nuevamente el apretón de manos de mamá, percibió en el aire esa sonrisa que le decía “Adelante”… oyó la música que susurraba en su alma.
De pronto sintió el calor del reflector apuntándole a la cara. Con los ojos bajos, caminó hacia adelante. Hacia la marca.
La música comenzó a sonar. El cuerpo conocía de memoria la secuencia. La mente repetía la rutina. Sabía la técnica. Sintió el aire rodeándola a medida que se movía. Cada paso, cada vuelta era un movimiento acompasado con ese velo invisible… era envolverse en el aire, era sentir que el universo se desvanecía otra vez.
Mientras cada parte de su cuerpo se diluía en el aire, en el movimiento….
La música cesó. Se oyeron los aplausos. Percibió como la energía a su alrededor cambiaba.
Abandonó el escenario. Como siempre lo hacía, con un saludo hacia el público. Se sentía extraña cada vez que debía hacerlo. Era como si una parte de su alma hubiera quedado atrapada entre acordes y secuencias de movimiento. Como si su alma estuviera aún bailando bajo el reflector.
Regresó al camerino. Como siempre.
Había flores. Como después de cada función. Y tarjetas y regalos. Sabía que “Salomé” había hechizado a la audiencia… Pero “Salomé” tenía el alma hechizada. Y nadie lo notaba.
Con la mirada ausente salió del teatro. Por la puerta lateral. Como siempre. Llovía.
“Su paraguas, Señorita Luna. ” Ofreció el portero.
“Estoy bien así, Félix”. Respondió con una sonrisa ausente. Esa misma sonrisa ausente que la envolvía en un halo de misterio.
“Hasta mañana entonces, Señorita”. Respondió el corpulenteo hombre, preguntándose porqué siempre que salía del teatro, esa niña, parecía tan de otro mundo.
Ignorando completamente las cavilaciones del portero, “Salomé” sintió la llamada de la música del agua, del movimiento… Comenzó a danzar. No como en el escenario, no siguiendo una rutina coreografiada, sino libremente… Dejando que su cuerpo dirigiera el movimento… Dejándose poseer por el movimiento, la música y la lluvia.
Una persiana se bajó de golpe.
Una pareja dejó de besarse para observarla…
Totalmente ajena a ese mundo de ojos sorprendidos… Se quitó los rizos mojados de la cara… Giró con gracia, como si fuera una ondina… Como si fuera parte del agua.
Una parte de sí, parecía abrazarse con la otra mitad… Sentía que era amante de los sonidos, del aire que se deslizaba a su alrededor, o del agua que la rozaba y que la besaba en cada poro.
Un poeta miró la escena, entre sorprendido y maravillado, agradecido e inspirado… “Entonces Baila”, pensó. Y mirándola, viéndole el alma, comenzó a escribir una canción.

Les dejo de Yapa… la canción que me inspiró esta historia 😉 me morí por ese violín.

Pequeñas Historias

ajá

Se sentaron cafe de por medio, como tantas otras veces. Se miraron. Ella sonrió. Algo en su mirada decía que no estaba allí de protagonista, sino de espectadora.
Él puso su mano sobre la de ella. Intentó sujetarla un instante. Buscó con sus ojos, la mirada de arrobamiento que tantas veces le había robado… Se encontró con un par de ojos negros, chispeantes de risa, no de amor… un gesto inequívoco de final se coló en la expresión de esos risueños ojos negros.
Suavemente, apartó la mano de la de él. Tomó la azucarera y colocó dos cucharaditas de azúcar a su café. Como si no hubiera nada más interesante, se dedicó a revolver su café.
Él miraba silencioso. No quería romper el silencio. Se rompería el encanto. La observaba más lejana que nunca. Sus ojos, que se turbaban ante él, hoy lo miraban, lo atravesaban como puñales, directos y ausentes al mismo tiempo. La boca que había besado tantas veces, tenía un gesto entre burlón y melancólico. Las manos que lo habían acariciado, hoy negaban su tacto.
Suspiró.
Ella levantó la vista. Vio a un hombre a quien apreciaba. Vio a alguien que había sido muy importante en su vida, pero lo vio derrotado, perdido, abatido. Lo vio incapaz de ganarla de nuevo, lo vio sin poder encontrarse a sí mismo. Sintió pena por él.
Sonrió, casi a su pesar.
Rompieron el incómodo silencio. El añorando los silencios de complicidad, ella sorprendida del vacío que lo rodeaba. Preguntándose en silencio si alguna vez había sido diferente…
Hablaron del clima, del trabajo, de los amigos. No se mencionó lo que había sucedido.
Ella miró el reloj, y le propuso llamar al mozo, se tenía que ir. Ahora su vida era otra, ahora su vida era eso: suya.
Él sintió por primera vez que había perdido poder sobre esa mujer. Y se dio cuenta, que jamás la había visto realmente. Estaba ahora ante una mujer libre, una mujer que quiso compartir su libertad con él, a la que quiso domar.
Un poco en broma, un poco en serio, intentó seducirla otra vez. Ella arqueó las cejas, sonrió compasiva y dijo… Ajá.
Ajá es el vocablo que se usa para finjir interés cuando no lo hay. También es la palabrita que se usa para no decir lo que realmene se está pensando.
Ajá – dijo nuevamente. Sonrió burlonamente, tomó la cartera.- Adiós.- agregó extendiéndole la mano.
Salió.
Él la vio salir. Vio como subía a un taxi y se perdía por las calles de la ciudad. Vio, en ese momento, como la perdía definitivamente.

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Del otro lado del arcoiris…

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Aún sin verlo detrás de las tormentas, lo buscaban.
Aún sabiendo que vendavales y granizo se interpondrían, lo siguieron.
Cazadores de arcoiris…
¿Por el placer del desafío? ¿Por el oro de los gnomos? ¿Para buscar el reino secreto de las hadas?
Cazadores de arcoiris, persiguiendo ¿imposibles o improbables?
¿Inalcanzables? ¿Invisibles?
Cazadores de arcoiris, con la esperanza de siempre, encontrar el tesoro del otro lado del arcoiris…
Y cuando llegan al final de uno, se disponen, a cazar el siguiente…
¿Los has visto?

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No hay princesas en el cuento…

La educaron para ser una princesa, o una reina. Pero nadie se molestó en mirar su alma primero. Si lo hubieran hecho, habrían notado que no era una princesita, ni una reina, que no podría depender de un príncipe, rey o caballero andante.

Recibió muchas lecciones, algunas lindas, algunas aburridas, algunas útiles, otras no tanto. Algunas más duras, otras más amables… Lecciones que la formaron para ser quien llegaría a ser.

En el camino de su vida fue eligiendo, con o sin el consentimiento de los demás, las lecciones que aprendería, las batallas que lucharía y los estandartes que llevaría, porque, a pesar de haber sido educada para princesa, era una exploradora, una descubridora, una hechicera…

Y ocurrió, como suele suceder en los cuentos de princesas, que un príncipe guerrero y un rey mago le ofrecieran sus mundos en un lapso de tiempo cortito. Para sorpresa de ambos, cuando todo indicaba que aceptaría, algo en ella los sacó a “escobazo limpio” del mapa.

El tiempo pasó y la princesa que no era princesa se preguntaba por qué había hecho eso con dos seres tan especiales y maravillosos como ellos. Era obvio que eran partidos perfectos.

Un día, en medio de un combate, de esos combates que nadie más que ella podía enfrentar, la respuesta llegó de la mano de la espada con la que realizaba cortes a su alrededor.

Estos dos hombres fantásticos se acercaron ofreciéndole sus mundos, querían que ella formara parte de esos mundos. Y ella lo que necesitaba, lo que quería, y lo que tal vez hubiera aceptado, porque con una exploradora nunca se sabe,  era un mundo a construir, un mundo propio, no un mundo impuesto.

Así, nuestra princesa que no era princesa, siguió transitando su vida, armando su propio mundo, que tal vez, nunca se sabe, algún día podría compartir en construcción con alguien dispuesto a construir a la par…

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La anciana de la esquina

No siempre prestamos atención a lo importante. Generalmente nos dejamos llevar por lo urgente, lo cotidiano, lo rutinario, y nos perdemos esas fantásticas oportunidades de producir cambios.

Una canción de una banda salida de un reality decía “Cambiar el mundo empieza por mi”… Y si uno lo piensa es así.

Simplemente pasa, a veces que vamos caminando por la vida, sin poner atención. Y algo nos llama… Y tenés dos posibilidades, o escuchás, ves y te encontrás con la experiencia, o, te hacés el boludo y seguís andando, como si no hubiera nada ahí.

Y así pasan desapercibidas tantas posibilidades, tantos sueños, tantas personas… Esa manía de ser importantes, hace que consigamos que los demás se sientan invisibles, indefesos, poco importantes, prescindibles. Y no pensamos que “por algo están en nuestros caminos”, que algo tienen para darnos.

Y sin tener todo esto, que escribo ahora en mente, me encontré con esta historia.

Tal vez salió a tomar aire, o a ver a alguna amiga, o tal vez volvía del médico. No lo sé, no le pregunté. Estaba ahí paradita en la esquina. Una esquina céntrica, muy transitada. Frente a ella, una mujer de seguridad comunitaria. Sí, esas personas a las cuales el estado provincial les paga (al igual que a la policía) para cuidar a los ciudadanos. Aunque algo me dice que les dieron un concepto algo limitado del “cuidar”.

Cuidar a otros no es sólo cuidar sus pertenencias, o perseguir a quienes intentan atraparlos, también implica tenerlos en cuenta, y tratar de ver en sus necesidades. Orientarlos si están perdidos, acompañarlos si los vemos indefensos, o darles una mano cuando están en apuros.

Y caminaba sin rumbo aparente, como siempre… con la mirada en el cielo y la atención en las estrellas, cuando la vio… Toda chiquita, temblorosa, frágil, pero decidida. Miraba la calle con una mezcla de desazón y determinación. Se sostenía del poste de luz. No confiaba demasiado en sus piernas.

Había que cruzar, eso era todo.

Sin pensarlo, le ofreció el brazo, simple, ella necesitaba de qué sostenerse, y ahí estaba para que esa anciana se sostuviera. La mujer miró sonriente, agradecida. Se sintió notada, por primera vez en un buen rato. Se sintió cuidada, como debe ser cuidada una persona de su clase, siendo tomada en cuenta, siendo atendida en su necesidad, siendo escuchada, y acompañada.

Entre medio de las quejas, porque claro, si había alguien a quien se le paga para que te cuide y esta persona no lo hace, es lógico que la persona se queje, agradeció a ese apoyo, que le permitió llegar al otro lado de la calle. Que por un ratito fue su compañía y un oído atento.

Y de algún modo, ese sostén, consideró que la anciana podría haber sido su madre, o alguna de sus tías o su abuela… y seguramente, agradecería a quien desinteresadamente le diera una mano para cruzar una calle, cuando sus piernas no le permitieran andar con tanta seguridad.

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Mientras tanto, llueve

Asoma la cara por la ventana… Una alta ventana desde un quinto piso. Su mente dibuja escenas, su alma busca conectarse con las emociones… Sus manos intentan recoger las gotas… Pues, mientras mira desde lo alto, llueve.

Se siente Dios. Observando a la humanidad desde las alturas. Dirigiendo como las Horas el telar de las vidas de los demás con la fantasía.

-El va a encontrarse con su amante en ese café… -se dice. -Ella, debería estar esperándolo, pero acaba de conocer al verdadero amor de su vida… -¿Cómo se lo dirá? – se pregunta a sí mismo.

Una gota le golpea con más fuerza la mano. Y recuerda su propia humanidad. Se da cuenta de los miles de besos de agua que son lanzados desde cada nube. La omnipotencia desaparece, aparece la humildad y la gratitud.

Mientras tanto llueve, y una pareja se despide con un apasionado beso en la esquina, ajenos al agua que los ha dejado empapados, a la gente que los mira entre sorprendida, cómplice y hasta juzgándolos.  Y se besan y se sienten, y son uno y están lejanos al ruido de los autos, a los bocinazos, a los gritos y a las personas luchando con sus paraguas, en esas interminables justas de esgrima “paragüeras”. Ellos están en su mundo, danzando entre nubes sin otro son que el de sus corazones, sin otra sensación que la de estar en los brazos del otro… No existe nada más.

Y llueve para la niña que chapotea en el charco, disfrutando, a pesar de los ruegos de su mamá y la cara de reprobación de la Tía Magda.  Es una bailarina, es una sirena, es una ondina de ciudad. Y disfruta del agua, de los colores del agua, de la sensación de las gotitas picaronas que golpean en sus piernas, manchándole las medias blancas. Sin que mamá se dé cuenta del cómo, se ha desprendido de su vigilante mano y danza junto al charco, como una pequeña sacerdotisa de agua, invocando al espíritu del charco para jugar.

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Y mientras llueve, las gotas golpean sobre el paraguas. Cuidadosamente ha escogido un paraguas que combine con el conjunto que usa. Sabe que hoy  debe causarle buena impresión al jefe. Va esquivando charcos, y esquinas en las que se amontona el agua. Va jugando, sin quererlo, a esquivar otros paraguas, siendo visto como uno más de los miles que juegan al sube y baja de esos honguitos de colores.

Y respira, mientras deja que miles de gotas besen su cuerpo. Siente la frescura de cada beso y el aroma de la hierba mojada. Deja que la lluvia la purifique, la mime, la transporte. No le importó que le dijeran, “te vas a enfermar”. Se encogió de hombros y salió lo mismo. Se echó en el patio, se acostó sobre el pasto, y se dejó invadir, inundar, bañar… Se permitió conectarse con el agua, con el aire, con la tierra, mientras el fuego de su alma disfruta bailando entre los elementos…

Y mientras llueve, yo escribo estas historias, en las cuales, he sido cada protagonista, y seré cada protagonista alguna que otra vez.. ¿ustedes no?

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Mamá amasa la masa

Odia amasar. Es una tortura.

Y claro, ella se crió en una panadería. Desde muy chica amasó kilos y kilos de harina. Cada vez que la harina le roza la piel, se lava las manos quinientas veces. O tal vez más.

Para ella los fideos en bolsita son una bendición. Evita las pastas, a menos que vengan empaquetadas. Esquiva la harina como algunos niños el baño diario.

Sin embargo, cuando la familia demanda “ñoquis caseros”, ella vuelve a engrudarse las manos y a amasar.

Mamá amasa la masa, tal y como dicen los textos de primer grado. Y amasa la masa para toda la familia, sabiendo las sonrisas y la alegría que da con esa comida. Haciendo el sacrificio de quitarse los adornos que tiene en las manos.

Torturándose con el pegote de masa que queda en las manos. Sintiendo la aspereza de la harina rozarle la piel. Y lavándose las manos mil, dos mil, tres mil veces.

Ella amasa y con cada movimiento llena de amor la vieja receta, que seguramente aprendió de alguna otra mujer, que en su momento fue la “mamá que amasa la masa”.

Les dejo a continuación una receta de ñoquis.

Esta es la infalible receta de la nona para preparar los ñoquis de papa del 29, no deje de poner unos pesos debajo del plato para tener fortuna el mes siguiente.

Ingredientes

Papas 1 K
Harina leudante 500g
Huevo, 1
Sal y pimienta a gusto

Preparación

– Hervir las papas con cáscara.
– Cuando estén cocidas, retirar, esperar que entibien, pelarlas y hacerlas puré.
– Mientras el puré esté tibio ir agregando la harina e incorporar el huevo.
– Formar una masa tierna, sin amasar demasiado para que no requiera más harina y se endurezcan los ñoquis.
– Hacer rollitos con la masa de un centímetro y medio de grosor.
– Cortarlos en trocitos de 2 centímetros.
– Marcarles las rayas con un tenedor o con la herramienta para marcar ñoquis.
– Hacer hervir agua con una cucharada de sal en una olla.
– Agregar los ñoquis y revolver un momentito, cuando estos suban a la superficie, esperar unos segundos e ir retirándolos con una espumadera.
– Colocarlos en una fuente con salsa.
– Pueden servirse con distintas salsas, de tomates, estofado, boloñesa, manteca y queso, etc.

Fuente: Recetas de Argentina

-En casa, les ponemos maicena, para que queden más “livianitos”.