Lazos

manos_entrelazadas

 

 

Los amigos son esos lazos que nacen de la nada y permanecen en el tiempo. ¡Ojo! No hablo de las amistades esporádicas, hablo de las amistades profundas y verdaderas.

Después de la familia, son la familia que el corazón elige sin que tengamos ni una gotita genéticamente parecida.

La vida me devolvió en una oleada a muchas más amigas de las que recordaba tener, tal vez porque no estaba prestando atención. Tal vez porque en su momento no me parecían tan amigas.

Me devolvió a las chicas del primario, a las que adoro, y con las que viví momentos increíbles, travesuras, locuras, inventos y fantasías. Supongo que fueron las primeras maestras en este hermoso camino de la amistad. El tiempo, la circunstancia de no poder continuar en el mismo colegio, la distancia, nos llevaron por caminos diferentes… Pero gracias a los Dioses, los caminos y bifurcaciones tiene curvas y  se vuelven a cruzar… Y me las volví a cruzar. Las niñas fantasiosas y traviesas, son ahora mujeres luchadoras, admirables, de sonrisas amables, llenas de amor para sus hijos, para sus parejas o para aquellos proyectos que se convirtieron en sus familias. Abrazándose alegres a cada experiencia que las hace más bellas y brillantes.

Sí, parece mentira que de 49 nenas, la mayoría siga brillando con fuerza. Supongo que la semillita de luz estaba ahí y se fue encendiendo, dando lugar a mujeres que son humanas, pero que me muestran lo bueno que es volver a los círculos de antaño.

La vida también me acercó a las chicas del secundario, las malísimas, las revoltosas, las calladitas, las lloronas… Todas reunidas en la casa de una, compartiendo con su familia, y riéndonos de todo lo que hacíamos de adolescentes.  Y sí, la vida nos hace crecer, cambiar valorar la belleza de una relación con gente con la que creciste.

Tal vez el crecer nos da esa sensación de desarraigo, que sólo se suaviza cuando otro desalojado de la inocencia que compartió esa etapa con vos, te mira y te dice con los ojos nomás… “también me siento así”.

Y estos encuentros, reencuentros, me pusieron a pensar, en la importancia de mantener los lazos. Atención, no estoy hablando de raíces, hablo de lazos, esas uniones que existen entre almas. Para mí, mis círculos de mujeres son super importantes. Aprendí a crecer en ellos y aprendo de muchas de ellas, paganas, ateas, católicas, flacas, gordas, petisas, altas, lindas, no tan lindas, casadas, separadas, solteras, juntadas, monjas, “liberadas”…. Todas tienen algo que aportar, de todas tengo experiencias y recuerdos, con todas compartí momentos de risas, preocupación o enojos. Con todas compartí aprendizajes, emociones.

Con ellas comparto lazos, invisibles pero no por eso menos fuertes.

1 comentario

  1. Hola reinaaaaaaaaaaaaa,viva la amistad entonces!!!!!!,es lo mejor que nos puede pasar….dado que somos responsables de esta elección……
    Adoré tu descripción…..como siempre sos una escritora “nata”!!!!!!!!
    Que tengas el mejor día!!!!!!!!
    Besos.
    Ambar…

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