Alternativas… (se va la segunda)

Luego de 8 horas de viaje, bajó en la terminal. Como no sabía si la buscarían o no, decidió desayunar en la confitería de la estación de colectivos.
Con el equipaje a cuestas, se ubicó en una de las mesitas, decidida a disfrutar del poco sol que se colaba por los ventanales del lugar.
– Un café con leche- pidió al mesero. El hombre asintió y se acercó a la barra.
De su cartera extrajo el móvil, lo encendió. Cinco llamadas perdidas, indicó la pantalla. Todas del mísmo teléfono. Oprimió el botón de marcado.
– Hola, -comenzó a decir cuando le atendieron.
– ¡Al fin! – dijo una voz que iba alzando el volumen. – ¡La señorita al fin se digna a dar señales de vida! ¿Qué carajos te pasa que apagás el móvil? ¿no sabés que me preocupé por vos? – La voz masculina era cada vez más alta hasta llegar al grito al final de la última frase.
– ¡Ah no!- protestó ella. – Si en el colectivo tenía donde enchufar el móvil para que recargara la batería…- su voz se iba llenando de enojo- ¿querías que le dijera al chofer: “mire don, necesito que pare unas dos horas para recargar mi móvil, porque me van a llamar”? ¡Mirá si serás ridículo!- bufó. – ¿Qué querías?
– ¡Siempre sarcástica!
– Y sí, – respondió Lilí alzándose de hombros con naturalidad,- ¿me vas a decir o cortamos y nos hablamos cuando lleguemos a Puerto Rico?
– Quería saber si tenías como llegar al aeropuerto- le respondieron del otro lado del auricular- pero veo que sí, así que nos veremos en el avión,si yo tengo ganas de verte, claro.
– Me parece perfecto. – y sin despedirse de él colgó.
¡Qué idiota! pensó. Pagó su café, y caminó hacia la salida con su equipaje. Los hermosos rizos castaños se movían al ritmo de sus pasos. Si hubiera usado tacos, se hubiera oído un “tic tic tic tic tic…”.
Llegó a la salida, se subió a un taxi y le indicó hacia dónde iba. Media hora después estaba en el aeropuerto. Había decidido sentarse a leer tranquilamente en una de las tantas salas de espera, cuando sintió que le tocaban el hombro. Se dio vuelta, la respiración se le agitó. Sintió un poco de temor. Con sorpresa descubrió al interlocutor de la llamada en la terminal.
– ¿Qué hacés acá? – le preguntó pasado el susto y recuperado el enojo.
– Fui un pelotudo, perdoname – dijo él ofreciéndole la mano. – Me preocupé porque no contestaste y me enojó que tuvieras el móvil apagado.
– ¿En serio?- dijo ella fastidiada. Lo miró. Sus ojos marrones lo perforaron. Una parte de ella sintió un poco de ternura, después de todo parecía un niño grandote. Le llevaba una cabeza y media de altura, y era musculoso… Pero la expresión de culpa y penitencia era la misma que veía muchas veces en el trabajo, cuando uno de sus alumnitos se portaba mal.
No pudo evitar una sonrisa, al toparse con la idea del niño grandote.
-Bueno, al fin que no nos vamos a pasar un vuelo largo sentados uno al lado del otro sin dirigirnos la palabra, Franco.- Le tendió la mano sonriendo.
– Y contame, ¿cómo estuvo el viaje? – dijo él aliviado de poder hacer borrón y cuenta nueva.
Una hora más tarde, seguían charlando en la cafetería, riéndose divertidos y comentando la sorpresa que recibirían los amigos en Puerto Rico.
-¡Así los queríamos pescar!- dijo una voz risueña.
– ¡Lucas!- gritó alegremente Lilí. – ¿Venís con nosotros? – Le preguntó soltándolo después del abrazo inicial.
– ¿Vos creés que me lo perdería? ¡nena, se mueren de ganas de verte! Y todos queremos disfrutarte entre nosotros, en la manada, como antes.
Lilí rió. Su risa siempre cristalina hechizaba nuevamente a los dos hombres que estaban a su alrededor.
– Yo no soy parte de una manada ya, -suspiró.
– Pero podés volver a serlo,- respondió Lucas apretándole la mano y mirando significativamente a Franco.
Ella los miró. Seguían pareciendo los mismos adolescentes de siempre…. Despreocupados, altísimos. Uno más lindo que el otro. Uno más “partible” que el otro, hubiera dicho Paulie… Sacudió la cabeza. Devolvió el apretón.
– ¿A qué hora sale el avión? -preguntó…
Lucas y Franco se miraron. Lilí estaba ahí y al mismo tiempo era tan inalcanzable como cuando la conocieron. Lejana y totalmente ajena al mundo de los hombres que atraía.
Franco casi la conquistó un par de veces… Pero se quedó en el casi. Lucas, sabía que no tenía oportunidad. Pero quería que su amigo si la tuviera.
Llamaron a abordar el avión. Ella estaría cerca… o tal vez a miles de kilómetros de ellos… en el mismo lugar físico.

14 Comentarios

  1. Ahhhh mi querida Witchie!!! Casi no puedo creer que leo en su blog “partible”…😆

    Me está matando este cuento “en entregas”!!! Sí, ya sé, yo también lo hago…😳 Pero no es lo mismo cuando escribe, que necesita sus tiempos, que cuando lee… Y como me encanta leerla… ¡¡¡YA QUIERO MÁS!!!

    Quiero ser como Lilí y que los tipos mueran por mí, que se pregunten porqué no pueden alcanzarme, rodearme de un aura de misterio e ingenuidad inconciente… quiero una belleza intangible y etérea… pero no es así. Soy la que soy.
    Pero de paso, también me enamoro de su personaje femenino, porque es quien yo quisiera ser😀

    Listo. Me atrapó, witchie. Espero más que ansiosa la continuación!😎

    P/D: Si que la charla telefónica se parece un poco a la que describí, no?😛

  2. Hola Kami:
    Créalo porque lo que Lili es capaz de hacer o pensar es bastante … diferente de mis dulces y poseídas protagonistas de siempre😉
    Tiene un caracter…. tiene caracter jajaja
    Me alegra que le gustara esta heroína no heróica.
    Gracias por sus palabras.
    P/D sí, terminé de escribir esto, pasé por su blog… y …¡oh casualidad! será que todos/as en el fondo reaccionamos parecido…

  3. ehmmmm… puede ser partible y visto como un hermano… déjeme pensar… mmmmmmm

    a.- Es un idiota de esos que se tira un pedo y se ríe como si tuviera 8 años.
    a.1.- misma versión pero haciendo ruido a pedo con el sobaco.
    a.2.- el estúpido que le mira el orto a cuánta mina pasa y te hace comentarios de camionero… ¡cómo si vos no fueras tbn mujer!

    b.- Lo conocés desde que se comía los mocos y sacaba los chicles pegados debajo del pupitre t se los manducaba a la boca como si nada…

    c.- Sabés! que tiene una ETS.

    d.- Es puto.

    e.- Vos sos lesbiana.

    f.- Padece halitosis, olor a patas, hongos o una enfermedad genética.

    g.- Sale con alguien/vos salís con alguien (así que no podés darle, ¡eso no se hace!).

    h.- Está a punto de morirse o vos estás a punto de morirte (la misma opción aplica a radicarse en otro país).

    Sino, no entiendo porqué un tipo “partible” puede ser visto como un hermano😦

    • 2.- el estúpido que le mira el orto a cuánta mina pasa y te hace comentarios de camionero… ¡cómo si vos no fueras tbn mujer!————
      me siento en la necesidad imperante , ( como miembro activo de la colectividad machista), de aclarar este punto:
      Seguramente el poco disimulado susodicho no tiene muchos dedos de frente, y concuerdo que esta condicion lo deje fuera de mercado,pero ¿ en que punto pone en tela de juicio la femeneidad de su compañera?, mas bien me parece que es un tanto vicioso.No podriamos pensar que mira para comparar, y emite opiniones inoportunas para incitar los celos de su compañera.);
      jjajaj ,¿entonces el hacer ruiditos no es sexy?
      besitos

  4. Aqui me propongo a develar un poco el origen de partible que tanto desconcierto produjo, ahi mi humilde interpretacion.
    Segun la real academia , partible significa:que se puede o que se debe partir.Mejor dejamos de lado esa🙂.
    Seguramente la frase proviene de la muy desgastada– te parto como un queso—-¿y que tiene de interesante partir un queso?..como diria mi vecino juan ,, te quiere comer y listo.
    Por otro lado , podriamos entrar en un terreno mas grosero y dado a la anatomia femenina, considerar esta frase masculina como un gesto de exageracion amatoria.
    Lo pior es adaptarla a la vision romantica femenina, dado que la palabra carece en nuestro diccionario viril de todo sentimiento fuera del impulso sexual.
    Por lo que considero , mejor , dejarla asi como esta para el sexo masculino y encontrar una alternativa para las nenas..
    jajja
    besito

    • He de confesar que me estoy partiendo de la risa con este sano intercambio de ideas…

      La verdad y ahora que lo pienso, creo que me parece que a Lilí y a mí lo que más nos gusta hacer es partirles la cabeza a los demás … o, en mi caso particular, partirles cosas por la cabeza a otros😉 , como calderitos de hierro reforzado y esas nimiedades, ¿vio?
      Los sigo leyendo.
      Besos!!!
      Bru

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