Hoy me di cuenta que extraño:

Juntar hojitas amarillas y rojizas de diferentes árboles para hacer el collage de “llegó el otoño”.
Embadurnarme los dedos de témperas de colores y pintar con los dedos, cosas que no necesariamente tengan sentido.
Caminar de la mano con Ale y con Myri, imaginando anchísimo el sendero de tres baldosas del colegio entre los libustrines y el cantero.
Jugar a las escondidas en las ramas de los árboles…
Nuestra competencia de capturar caracoles.
Juntar “arcilla natural” del espigón -Potrero de los Funes, San Luis.(cuando había).
Y tantas otras cosas que hacía sin pensar cuando la vida era un mundo enorme para descubrir.
Me pregunto, también… los niños de hoy, ¿tienen eso? ¿tienen el mundo al alcance de los dedos?…

4 Comentarios

  1. También los niños de hoy tienen el mundo a su alcance, y te cuento que cuando estoy jugando con los mios vuelvo a ser niño, y la cucha del perro vuelve a ser una cueva tenebrosa,los grillos naves espaciales, juntar limones arriba de una escalera es estar a la altura de un astronauta…. Gracias a ellos vuelvo a ver el mundo como es, sin temores, ni cargas culturales, ni pautas existenciales … puro, aún sin evangelizar.
    De vez en cuando es bueno ver el mundo con ojos de niño, todavía hay cosas hermosas para descubrir!!!! Un cariño enorme!!!

  2. ALE que envidiaaaaaa!!!! Poder jugar de nuevo y no quedar como un pavo!!!

    WITCHIE la verdad es que yo soy medio niña aún… al menos eso dice mi madre con cara de resignación jajajaja
    Pero como usted, hay cosas que ya no hago… mis mejores recuerdos son de escaparnos de la escuela ¡con mi hermano!. Sí, éramos tan compinches que no nos íbamos con los compis, sino juntos… nos pasábamos la mañana paseando por la peatonal, jugando video juegos, entrando a tomar enormes tazas de té (yo) y café con leche (él) con medialunas… y cuando nos aburríamos nos volvíamos a casa (teníamos llave y mis viejos laburaban todo el día). Y sí por alguna cosa del destino mi vieja o mi viejo volvían antes o pasaban a buscar algo… ¡¡¡a esconderse!!! detrás del sillón, debajo de la cama, en un ropero… cualquier lugar era bueno y nos meábamos de la risa!!!

    Claro que un par de veces nos encontraron… ¡pero lo bien que la pasábamos!

  3. Aunque el tren de la tecnolgia arrasa con todo,tambien creo que quedan esos maravillosos momentos en los ojos de los niños de hoy.P ero lo que me preocupa, es cuando deje de jugar, cuando pase al rincon del olvido mi autito de carrera; sera que ese sitio destinado a curar nuestro dolor ,tambien arrastra consigo nuestra infancia?, quien dijo que esta mal jugar?, tal vez el ritmo de la vida oxida los mecanismos destinados a hacernos felices , y entonces preferimos progresar a vivir .
    Quiero recorrer nuevamente ese sendero de aventura lleno de aromas en cordoba,jugar a la escondida en las tardesitas de verano con mis hermanas,volver a rodar ese tren que no paraba de dar vueltas, y quedarme tan solo mirando sin mas.Propongo que todo ser grande( por no decir viejo), se tome una tarde para hacer su juego favorito enfrentando los vientos del ridiculo y de las reglas de la sociedad.¿acaso, no sentimos como niños?, no queremos igual, no sentimos igual ,no lloramos ,amamos, perdemos, reimos,soñamos como antes?

    El tiempo no cambia nuestros sentimientos mas profundos, pero no aprendimos a acomodarlos a una juventud o madurez en su justa medida.Ese error da lugar a los vicios, depresiones,ambiciones,fracasos.
    Esta vida es tan corta y encima corremos tanto , que a veces solo la vemos cuando sae va…
    besito, gracias por hacernos recordar🙂

  4. Ale como dice Kami aquí: ¡¡te EN-VI-DIO!! Pero aquí entre nos, aún recuerdo cuando mi mundo estaba abajo de la mesa y la escalera era un tre o un avión indistintamente!…
    Kami como con mi hermana había mucha diferencia (para cuando yo terminé el colegio ella ya tenía tres décadas y algo…)yo extraño cosas como la noche que nos quedamos encerradas en el gimnasio del colegio con unas compañeras. O lo divertido que era juntar las pelotitas de los paraísos para jugar a la guerrita en el patio del otro colegio… O ir a juntar nueces a un lugar donde ya no había nogales… uy, ya me siento más vieja … Pero rejuvenezco cada vez que puedo chapotear bajo la lluvia, la juventud y el agua van de la mano ¿no? Y ahí no me da miedo el ridículo, son ridículos quienes le huyen a los besos húmedos de la naturaleza, se pierden de mundos maravillosos entre gota y gota.
    Salsipuedes: La próxima que llueva, lo desafío a chapotear como un sapo abajo de la lluvia!!! jajajaja…
    Besos a todos!

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