A la caza de: SAHUMERIO CÓSMICO…

Era por aquel entonces una seria estudiante de los primeros años de la licenciatura. Una de las 5 que empezamos juntas. Cinco entre veinte, después una entre tres y cuatro entre ocho.
Era, también, por aquel entonces una criaturita quisquillosa… Y bueno, estaba dejando de ser “la nena”, era lógico que le quedaran mañas de “la nena”.
Cursaba diario tres materias, una teórico-práctica por las mañanas, laboratorios, algunas tardes y álgebra otras tardes. Curiosamente, el grupo de cursada no era una extraña maraña de gente rejuntada, sino los mismos compañeros con los que había cursado el ingreso. Bueno, los que se quedaron y los que no abandonaron.
Y entre los que quedaron, estaba él… Sin dudas era inteligente, y un poco colgado (¿¡un poco!? ¡JA!) . Desde la primera experimental de primer año, él había demostrado algún extraño interés, en medio de su… andar en su propio mundo aún coexistiendo en el planeta tierra con el resto de la humanidad.
Obviamente “la nena” puso el grito en el cielo (¿o fue el alarido?)… Bart Simpson, era más o menos normal -exceptuando sus ojos saltones y el hecho que gritaba el nombre de una compañera casi desde un corredor a otro-, Johnny Bravo, pasaba cuando no se hacía el seductor, el del shortcito adidas rojo, al menos tenía gracia. Pero ¿¿¿¿ÉSTE????
Y ESTE… estaba ahí… acercándose….con su colgadura mental, aún mayor que la de la “nena”.
Y pasó una calurosa mañana de noviembre, después de haber terminado una clase teórica. Para él, amaneció un buen rato después que para el resto del grupo. Mientras todos se disponían a comenzar con la práctica, entró.
Su longitudinal persona se recortó en la puerta del laboratorio, traía un café en la mano y una campera… En el grupo de las cinco que estaban, circuló una mirada de extrañeza…
Con gesto despreocupado le preguntó al JTP (jefe de trabajos prácticos) qué había que hacer. Problemas, le respondieron.
Se ubicó en uno de los lugares adelante de la mesada… y parece que ahí se dio cuenta que no tenía con qué escribir… se dio vuelta y miró hacia donde estaban las chicas.
– A. ¿tenés un lápiz?- entendieron que preguntaba… Las otras cuatro, que no eran A. procedieron a matarse de la risa mientras cargaban a A…. Tratando de comerse la risa y de aparentar normalidad, A. alargó el lápiz, suponiendo que él se sentaría nuevamente del otro lado del laboratorio. ¡GRAVE ERROR! El caballerito se ubicó un par de bancos más atrás…
Eso no hubiera sido nada, pero a poco de él ubicarse ahí, el espacio fue invadido por un extraño HALO… Una oleada de olor golpeó las narices de las cinco chicas… Todas levantaron la vista mirándose unas a otras. Las caras de asco, las caras de descompostura, las arcadas apenas disimuladas… La palidez…
El JTP obsevó los cambios fisiológicos y dedujo una mirada de S.O.S. Y sugirió un recreo. Cinco personas salieron disparadas del aula… El comentario en un espacio abierto, aireado y entre ellas fue
¡¡QUÉ HIJODEP…… QUÉ OLOR A PATA!!!
De más está decir que “la nena” se pasó el resto del tiempo compartido en esas aulas, lo más lejos de Sahumerio cósmico posible, y lo más cerca de las ventanas o el desodorante de ambiente, posible.

2 Comentarios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s