Cazadores de Sueños (1)

Mientras una luna creciente hacía arcos en el cielo, el ruido de las brasas en el fuego quebraba el silencio de la ronda. Al calor del fuego, como tantas otras noches, todos se acurrucaban para escuchar nuevas historias.

Y claro, las historias del abuelo eran las mejores. El abuelo Tiempo siempre se tomaba sus cuentos muy en serio, y saboreaba cada palabra antes de emitirla. Sus  manos, rugosas como la corteza de la rama que sostenían, descansaban en su falda.  Sus ojos miraban el aire vacío como recoociendo imágenes y paisajes en la nada… Se aclaró la garganta y ocho pares de ojos se dirigieron hacia él.

Suspiró. Pero ni una sola palabra fue emitida por su boca.

En un gesto de impaciencia, Nube Tormentosa, comenzó a palmear en el piso, como si la tierra húimeda fuese un tambor. El anciano levantó la vista, volviendo de ese espacio-tiempo al que nadie había podido seguirlo y le dedicó una sonrisa cómplice.

Nube siguió golpeando el tambor del piso. Tum, tutum, tu, tutum…. era como un latido.

“Era un tiempo en el cual el tiempo no importaba sólo importaban los deseos de las personas y la voluntad de pelear por ellos”…- comenzó el anciano. Su voz tranquila y profunda, parecía ser la voz del viento. Sus palabras eran caricias para los presentes. Una de las rugosas manos hizo ademán de limpiar el aire.- “Era el tiempo en que los Dioses miraban a la humanidad con curiosidad, aún preguntándose si estos seres tan frágiles, serían capaces de encontrar su camino hacia ellos”. -Tum… tum … tum… sonaba aún el suelo bajo los golpecitos de Nube.

“El viento susurraba ideas en nuestros oídos, el agua nos llenaba el espíritu de emociones, intuiciones, y empatía, el fuego no nos consumía, sino que nos daba el calor necesario para luchar y la tierra nos daba sostén y alimento, como nuestra madre que es”. – continuaba. La voz era más profunda, más penetrante.

– “Era el tiempo de los cazadores de sueños, y era el tiempo de las danzarinas del viento” – dijo. Guardó silencio. Una curiosa mezcla de misticismo y realidad  se mezclaron en su voz. Levantó la mirada hacia Nube, la niña que aún golpeaba el piso imitando los latidos del corazon. Observó su rostro redondo, sus enormes ojos negros, sus labios rojos y mejillas sonrosadas. Miró sus bracitos pequeños, del ancho de las ramas que ardían en el fuego, vio las manitos moverse rítmicamente una y otra vez… “Una cazadora de sueños” pensó… Suspiró otra vez.

Siete pares de ojos se posaron en él. Parpadeó una vez más. Movió su mano en el aire, como alejando los pensamientos que lo distraían del relato. Sólo Nube, que parecía en trance  entre los tums tums del piso, entendió el gesto y le dedicó una sonrisita burlona, los demás pensaron que había algún mosquito invisible.

-“Nunca vas a cambiar, pequeña”- pensó mirándola… “ni vas a dejar de ser una de ellos”. -Nube se sonrojó y bajó los ojos al piso.

Tum tum tum, fue la única respuesta.

3 Comentarios

  1. que lindo lyric… dale seguilo, me hace falta leer y solo lo estoy haciendo en este medio.
    ¿los golpes de nube tormentosa estaban marcando su ritmo?,sera como cuando nos detenemos en jugar co la llave o leer con musica.es como tener un control uniforme sobre nuestras acciones para poder dedicarnos por completo a algo en especiual.
    me quedo en silencio esperando la coninuacion.
    besitos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s