Con Perfume a “Pollo Mojado”

Todo comenzó una noche de noviembre, después de una exhibición de educación física. Las protagonistas, el grupo.

Aquella nochecita de jueves de noviembre, después de haberle dado gusto a nuestro sargento mayor favorito (La profe de educación física), siete atletas vestidas con un, nada sentador atuendo de remera azul con cuello polo, bermuda de jean casi hasta la rodilla, medias y zapatillas blancas, transpiradas, y de colita de caballo a la altura de las orejas, se dirigieron hacia otra escuela, a un concierto.

Siempre íbamos todas a los conciertos o actividades de las demás. Parte de esos votos tácitos de hermandad entre chicas. Y como era el penúltimo concierto antes de recibir su título de profesora de piano, decidimos ir… De más está decir, que llegamos en malón, muertas de risa, y que fuimos miradas con muchas caras de desaprobación al tomar nuestros lugares en los asientos libres de la sala en que se desarrollaba el concierto.De más está decir que cuando nos queríamos reir de manera cómplice, se nos complicaba por la gente que nos rodeaba. Sin embargo estuvimos en el concierto, nos reímos y … ahí empezó esta trágica historia… ¿de amor?

Siendo adolescente, asistiendo a un colegio de mujeres solamente, era normal que cualquier evento que incluyera muchachos, fuera motivo de ciertos “ataquitos de histeria”  propios de la edad. Sin embargo aquella noche estábamos francamente impresentables, pero firmes apoyando a nuestra amiga. Como siempre lo hacíamos con cada miembro del grupo.

Cuando terminó el concierto, nos amontonamos alrededor de nuestra amiga, para felicitarla y comentarle las impresiones de aquel evento. Al rato se nos unieron tres de sus compañeros concertistas. Uno de ellos, era el amor imposible de mi amiga. Otro un buen amigo, y el tercero: “El Pollo”.

Para que se hagan una idea, los chicos tenían aproximadamente nuestra edad, y dos de ellos eran lindos Y agradables. El tercero no era lindo, aunque tenía un perfil clásico (Frase por la cual fui estigmatizada toda o casi toda la secundaria) y era bueno tocando el piano… era totalmente desagradable al trato.

A partir de esa fatídica noche, entre sandwiches y risas (convengamos que 7 de las 8 que éramos estábamos muertas de hambre) empezó a convertirse “el Pollo” en el “hombre de mis sueños” (De los MALOS SUEÑOS) …

Afortunadamente, la vida pasa y apareció otro marciano en el camino… Sino..

En fin, hoy mientras soñaba despierta caminando al supermercado, acompañada por una luna neblinada que a pesar de las nubes acariciaba con su luz, e imaginaba diálogos… sí aún hoy suelo tener conversas imaginarias… para prepararse a la batalla ¿vio?  El aroma a lluvia me llegó al alma. Y permaneció allí hasta que  ¿adivinen a quién vi en la cola del super?

¡Correcto!  Y ¿saben qué? me dio risa de cómo cambió el aroma de lluvia por “perfume de pollo mojado”.

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