Relaciones (no) humanas

Uno de los días más felices que recuerdo fue cuando recibí a mi perra “Tapita”. No era perro de raza, ni era un enorme oso ladrador. Era una perrita “marca perro” diría mamá, color marrón, ojitos brillantes negros y muy expresivos. Y desde que llegó llenó todo con sus ladridos y chilliditos.

No recuerdo cuántos años tendría yo, creo que 7 u 8 y ella se convirtió en mi compañera de juegos oficial. Sí, tenía amigos y amigas, pero el lazo con mi perra era diferente.

Mi perra corría conmigo por encima de los sillones (zona prohibida) jugaba a la pelota, le ladraba a mis patines, se ponía celosa de las muñecas, compartía galletitas, y por sobre todas las cosas, padecía el mismo terror que yo a las tormentas.

Con el tiempo, fuimos creciendo, ambas. Yo me volví adolescente y ella viejita. Juro que nada me daba más placer que escuchar sus ladridos de bienvenida  desde la esquina al regresar del colegio. Mis compañeras se reían, pero ellas, que también tenían mascotas, entendían cómo era.

Y así como llegó. Se fue. Ya tenía 11 años y fue su terror por las tormentas y su odio por los gatos lo que la mató. Se cruzó desorientada y la atropelló un colectivo.

Siempre que muere una mascota decimos “no quiero más mascotas” hasta que aparece otro animalito con carita tierna y ojitos de “necesito que me cuides y me mimes” en nuestras vidas, y comienza el ciclo otra vez.

Siempre digo que hay que aprender de los animales. Ellos sin una palabra, te cambian el ánimo. Pegándote el hocico a la mano, te dicen “acá estoy”. Trayéndote sus juguetes, te piden que te olvides de los problemas y juegues, y sabés, que viéndolos disfrutar, a vos también te da alegría.

Porque más allá de no ser humanos. Son unos seres increíbles, llenos de lecciones para cada uno. Aprendemos a cuidarlos, a quererlos, a compartir, a pensar en otros y no en nosotros mismos. A entregarnos y a confiar ciegamente.

Son estas relaciones (no) humanas, las que también le dan tintes diferentes a nuestras vidas.

3 Comentarios

  1. Estas muy en lo cierto Lyric,tambien a mi me regalo esta vida la compania de uno de estos seres por casi 15 años.
    Se extrañan, son parte de la familia.
    Actualmente una gata redondona y simpatica adorna mi sillon.Asi que nobleza obliga a contestarte.
    Fijate vos; mascota ,es una palabra de origen reciente , que proviene del provenzal,(mascoto),que quiere decir sortilegio.Sortilegio, proviene de “se sortis” (suerte) y “legis” (lectura) el arte de leer las señales que aparentemente suceden antes de un evento, y eso no es poca cosa.Acaso no es verdad que apenas vemos esos ojitos mirandonos con cariño sabemos que devendra un tiempo lleno de sorpresas y alegrias.Me cuesta un poco, el imaginar que al final del camino, en la tormenta final, ya desnudados de nuestros cuerpos,y con la ilusion de reencontrar a todos nuestros seres queridos, aquellas tiernas mascotitas solo sean parte de nuestra memoria, pero te digo algo, si llego a ese lugar, contactare a quien corresponda , para que en alguna almohadonada nubecita del patio de atras, podamos volver a escuchar el llamado de quienes nos dieron su tiempo sin pedir nada a cambio.
    Feliceas vacacines , un besito

  2. Salsipuedes:
    actualmente queda (teníamos 3) una perrita, una bola y no precisamente de pelos, con caracter podrido, pero que se hace querer.
    Yo creo que llegan a nuestras vidas, nos enseñan unas cuantas cosas, y cuando ya vieron que las aprendimos, se van…
    Y seguramente, en algún otro tiempo, otro espacio, llámese como desee llamársele, los volveremos a encontrar, con más lecciones para nosotros.
    No sabía lo de sortilegio jajaja, pero dejame decirte algo: nada es casual… así que si las mascotas acompañan a las personas, es que tenemos los sortilegios más a la mano de lo que suponíamos.
    Besitos… y a mi ya se me terminaron las vacaciones😦

  3. Cierto , son unos seres increibles. Me has hecho recordar a mis perros ( dos) Y no tendré ninguno más Seguro que lo cumplo y eso que cualquier chucho me hace girar la cabeza Pero no tendre más perros Mi recuero a Falcó y a Dunkan dos pastores alemanes , sus fotgrafia me acompañan mientras tecleo , ninguno está ya a mi lado Se fueron y el dolor fue tan grande que ya nada más recordarlos mis ojos se llenande lágrimas el que no ha tenido perros esto no lo entiende Es algo especial y único lo que estos maravillosos animales te pueden dar
    Un abrazo

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