Mi parquecito de juegos

Me llevaban al parque cada domingo en vacaciones de invierno. Y claro, hacía frío para ir a bañarse al río.

Cada domingo, era la reina del universo desde el tobogán más alto, volaba más alto que nadie en las hamacas, equilibraba lo más que podía el sube y baja, y daba miles de vueltas en la calesita. Corría entre esos rulos de cemento, hacía castillos de arena seca en el arenero, y los decoraba con “baba de sapo”.

Cada domingo, tenía súbditos diferentes o dirigía revoluciones armadas en aquel viejo castillo, que siempre tenía los olores más extraños. O realizaba shows musicales o presenciaba espectáculos de patín y bici en el minianfiteatro… También patinaba, pero con la cola.

Atesoro cada domingo, cada juego, cada historia que inventé en ese mágico lugar, en alguna parte de mi corazón. Y hoy, adulta, ¿madura? y con miras a vaya uno a saber qué… espero poder mostrarles a mis hijos cuando los tenga, la magia de esos lugares.

Cada vez que paso por mi viejo parquecito de juegos, recuerdo cuando le decía a mi mamá que se casara con el gobernador (porque tiene una de sus miles propiedades frente a ese parquecito).

Cada vez que paso por ese lugar, lo veo poblado de fantasmas. Fantasmas de risa, fantasmas de sueños y fantasías..

Hoy me duele verlo abandonado, quemado, y con partes semi destruídas, por el descuido y el olvido. Y me pregunto si alguna vez, podré verlo otra vez poblado de sueños, de risas y de fantasías, y no tan sólo de bonitos recuerdos.

2 Comentarios

  1. Asi es Lyric, cuando somos chicos .. todo es tan maravillosamente grande…, todo nuevo, todo una aventura.
    Pero no te preocupes por el estado actual del parque, ya se , seguro no es el optimo ,pero no subestimes la mirada soñadora de un niño; ellos encontraran el mismo atractivo y encanto que sentiste vos en esos años.
    no dejes de escribir…que te seguimos.

  2. Salsipuedes:
    No me preocuparía ver ese parque en el estado que tiene, si hubiera gente jugando en él, pero sólo es un espacio en el que podrían haber niños jugando y ni los perros vagabundos pueden entrar.
    Es una pena… Hay lugares tan hermosos que no estamos dejando que se descubran…
    Y no dejaré de escribir… Mientras el espíritu mande, yo seguiré escribiendo;)
    Besos y muchas gracias

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