Placeres de Otoño

Tal vez sea esta nueva mirada, que no tiene nada de nuevo, sino que hasta ahora no la usaba, la que me lleva a detenerme sobre cosas como las que me detengo.

Aunque los hechos se precipiten.

Aunque no esté detenida.

Aunque las cosas se aceleran una y otra vez.

Me tomo el tiempo que deseo para disfrutar, respirar, mirar, vibrar, sentir…

¿Cuándo fue la última vez que lo hice? Creo que tendría unos 10 años. Luego me dediqué a seguir indicaciones, sin mirar a los costados…

Y me pregunto si seré la única en no tomarse el tiempo… Pasamos corriendo unos al lado de los otros sin vernos, ¿por qué íbamos a notar nimiedades como los verdes tiñéndose de amarillo y los amarillos, volviéndose rojos y marrones? ¿Por qué nuestras miradas se iban a volar con una hoja planeando hasta el suelo desde una rama alta?

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Tal vez en mi ceguera autoinducida, me induje a ser sorda, a tener la nariz tapada, y el alma anestesiada y olvidé lo importante de los ciclos mientras olvidaba lo importante de ser yo misma.

Y me olvidé del placer. De disfrutar. Me dediqué a durar, y no a vivir… Y me olvidé de proyectar…

Sí, la charla con Susana Sensei me hizo plantearme muchas cosas. Al igual que esa charla que relató Nacho, las revelaciones que todo estudiante necesita escuchar del profesor que lo bochó dos mil millones y media veces y el compartir inseguridades con Jorge…

Me olvidé de proyectar, y ahora proyecto. Me olvidé de mí.. Y hoy me recuerdo.

Y hoy también traigo de recuerdo, para revivir y disfrutar los placeres del otoño. Mirar las hojas caer… planear suavemente hasta besar el piso.

Caminar entre hojas cayendo… Sí, algo de alma romántica queda acá adentro jajaja… pero no esperen mucho. El romanticismo desaparece ante lo que el espíritu considere injusto, o no necesario.

Y los sonidos del otoño… Ser arrullada por el viento (sí, aunque después me queje de las heladas agujas del Chorrillero en agosto… just you wait and see!). Caminar y el sonido de las hojitas secas bajo mis pies… No sé, a mi me despierta la niña interior, que quiere bailar, jugar y corretear como loca por las plazas y calles de la ciudad, como si la ciudad le perteneciera.

Son mis placeres de otoño… Al igual que caminar bajo la llovizna finita, usando una bufanda bien colorinche para romper con el pesado gris!!!!

Y pensar es un placer… soñar es otro… sonreir y cantar!!!!!

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