La primera Historia en el aire

HISTORIAS EN EL AIRE

A Belén que siempre disfrutó de ayudarme a crear mundos mágicos, y a Maxi, que aprenda a crearlos de tu mano amiga!!!

1- “El imperio de la Nada”

-Hay una historia en el aire y está buscando protagonistas….¿serás vos? ¿serás vos? ¿serás vos?….- la mano apunta en diferentes direcciones, invitadora, juguetona, y la mirada inquiere, cuestiona, interroga…..

Una tímida manito se levantó….. una sonrisa iluminó la cara de quien interrogaba.

-¡Perfecto! – se entusiasmó. – Comencemos- propuso mirando al resto de los presentes, con esa mirada de cómplice que siempre tenía… las ocho caritas se iluminaron,. Conocían esa mirada de secretos a voces y mágicos principios.

Con un ademán imperceptible, casi un pase mágico, atrajo hacia sí, un enorme bolso de colores…. con teatral gesto lo abrió, una expresión de asombro en la cara de la relatora, un suspiro de anticipación en la audiencia. Un libro enorme, antiguo, de hojas amarillas y tapas gruesas emergió de manos de la mujer…. Los ojos brillaron con ese relámpago de quien dice ¡la historia debe de escribirse!

Sentóse pues en el centro de la ronda… rodeada de ojitos expectantes y de manitas inquietas. Abrió el libro……. las páginas estaban en blanco. como siempre. Y como siempre, la narradora, empezó a leer del libro vacío.

– “Erase una vez…….” -dijo. Se interrumpió.- No, así no. – expresó. Levantó la vista hacia su audiencia…. -¿quién me dice como empieza la historia de hoy?

– ¡Con chicos jugando en el patio de la casa!…- dijeron a coro dos nenas.

– ¡Con una puerta secreta!..- gritó uno de los varones.

Atenta oyó las sugerencias, su rostro expresaba como iba armando la historia, sus ojos brillaban de emoción, anticipaba la sorpresa de su audiencia….

– Bueno, empecemos otra vez!!!! – dijo, haciendo un gesto con la mano – ¿qué nombres les damos a los que juegan en el patio? – preguntó dirigiéndose a los autores de la idea.

– Martín – gritó uno.

– Lucas – dijo el otro.

– Martín y Lucas jugaban en el patio de la casa, jugaban a la pelota, como se supone que juegan los varones en sus casas…..desde el interior de la casa, alguien los miraba jugar- silencio. Los ojos juguetones se levantaron de pronto – ¿quién los estaba mirando?

Un murmullo llenó el silencio….. los ojitos infantiles brillaban…. como decía Micaela, la “cuenta cuentos” sí que sabía contar buenas historias, pero siempre terminaban diciéndole todo!!!!!

– Lucía, los miraba – gritó uno de los nenes…. – ella siempre mira todo y no dice nada – comentó.

Oleada de risitas.

– Lucía miraba desde la ventana, como jugaban al fútbol. – continuó, concentrándose en ese libro vacío otra vez. – sus ojitos seguían la pelota con deseos de estar ella también jugando afuera, pero mamá la había castigado. ¡Y todo por cortar el chicle del mantel! ¡qué poco comprensivas que son algunas mamás! ‘Nada de salir a jugar’ dijo mamá. ‘Los deberes y a la cama!!’

Una cadena de sonrisas se creó a su alrededor…. todos sabían lo que era ese castigo…..

– …pero – dijo con esa entonación que indicaba el inicio de la aventura – …. pero nadie se imaginó que las aventuras, podrían empezar a la hora de buscar una mochila, en un ropero…- se interrumpió – ¿qué creen que había en el ropero? – La pregunta dio vuelta por la ronda….. nadie se animaba a responder… – ¿no saben? ¿saben y no se animan? ¿no quieren saber? – preguntó mirándolos con picardía…

-Una puerta secreta, – gritó uno de los chicos- como en los libros de NARNIA.

– Nooooooooo, un monstruoooo – gritó una de las chicas.

– No había nada – dijo alguien……

El ceño de la narradora se frunció ante las dos primeras opciones….. pero…… la tercera…. la tercera….. ¡¡¡ESA ERA LA OPCION!!!

– La historia de hoy – comenzó con tono solemne – se llama “El Imperio de la Nada”

Como por arte de magia, el silencio se adueñó del lugar, los rostros sonrientes, se volvieron expectantes, las bulliciosas manitos, se quedaron quietas sobre las faldas de poseedores del don mágico de la imaginación. Hasta la habitación se “puso a tono”.

– Como dije antes, los chicos jugaban a la pelota en el patio, mientras Lucía los miraba… ansiosa desde la ventana… soñadora, deseando estar ahí……- dijo la narradora, gesticulando de modo tal que los movimientos de sus manos hipnotizaban a la audiencia.- Lentamente, y con mucha pachorra, se alejó de la ventana…. Se dirigió al Ropero…..

“El ropero, era un viejo mueble de roble, robusto…. heredado de la abuela de la abuela de la abuela de la tía Josefina. En el interior, habían cuatro estantes, del lado de la puerta derecha, y un caño del cual colgaban las perchas con los vestidos, tras la izquierda. –describió imitando los estantes con gestos. – Caminó hacia la puerta derecha, buscaría su mochila ahí, claro, después de todo siempre dejaba la mochila en ese lugar. Llegó a la puerta…. se detuvo, una sensación rara la invadió, pero no se dejó intimidar por eso. Colocó la mano, en la perillita de la puerta….. un destello se vio por los costados de la puerta… Abrió la puerta…. y …… y…….en el ropero no había nada… era un hoyo sin fondo, no había ¡¡¡¡NADA DE NADA!!!! ¡¡¡¡ABSOLUTAMENTE NADA!!!!- el libro se cerró con fuerza y un ¡¡Oh!! Circuló entre los oyentes. La cuenta cuentos permaneció con la cabeza baja un instante….. de pronto, alzó la cabeza…… una luz muy especial brillaba en sus ojos, Micaela llamaba a esa luz: “el destello del inicio del cuento”, y era así, era la mirada que aparecía en los ojos de la cuenta cuentos, cuando comenzaba la aventura.

– Sin pensarlo, se metió al ropero, intentaba averiguar qué había sido de su mochila…. mamá no le permitiría ir al cine el sábado si no cumplía sus tareas…. –continuó – Lo que jamás imaginó fue que al tercer paso, hacia el interior, un extraño agujero aparecería bajo sus pies y….. pafffff!!!!!!

“Cuando abrió los ojos, se encontraba cayendo, igual que Alicia, caía por la madriguera para llegar al país de las maravillas… ¿Abajo? ¿Arriba? La conejera del cuento de Alicia no tenía ni pies ni cabeza, en la caída la protagonista había leído , tomado té, etc. A ella, a Lucía simplemente le tocó CAER. La caída sin dudas era larga…pero pacífica, calma, tranquila…. Al finalizar la misma, simplemente, se incorporó y caminó, y caminó y caminó – al llegar a este punto su voz se tornó aguda – y caminó….- añadió con un suspiro…- hasta encontrarse con algo parecido a un portal…… –volvió a abrir el libro, a espiar en el libro, guardó silencio…. el murmullo comenzó. – Junto al portal, habían otras personas, otros niños….. – añadió en voz muy baja, bajar el tono de voz, suponía que la audiencia hiciera silencio, y por lo general ¡¡¡era así!!! – supuso, que naturalmente ellos también habían sido arrastrados a ese lugar al intentar buscar algo en sus roperos…. por eso no preguntó cómo fue que llegaron allí.”

Se interrumpió otra vez… sus ojos brillaron inquisidores. Increpaba con la mirada a cada uno de los presentes…

-¿Qué creen que pasó? –preguntó. – ¿qué suponen que había junto al portal?

Un murmullo recorrió la habitación…. Los sonidos cesaron, dejando lugar a un intercambio de miradas, que transmitían intensa curiosidad…. y expectación: ¿qué diría ahora?

Las manos de la cuenta cuentos imitaron los gestos que se harían al correr una puerta…. Una puerta pesada, grande, una puerta corrediza…. con un sordo ademán, acarició el aire… como si palpara las formas talladas en la puerta…

mmmmm, si –murmuró. – girando levemente una rosa tallada una luz se vio entre las dos puertas… – sus manos giraron esa rosa, acariciándola…

Los rostros de los oyentes reflejaron perplejidad. La voz de la narradora, surgió profunda esta vez…. sus ojos reflejaron un chispazo de misterio, hizo ademanes de separar algo en el aire…

tras el enorme portal, – continuó suavemente,- una espesa enredadera llena de espinas cortaba el paso.

“Lucía extrajo de su bolsillo un pequeño cuchillo, y abrió camino, cortándola. Los otros dos viajeros la siguieron… La otra niña, que se llamaba…..”

Nuevamente se interrumpió…. Cerró el libro en su falda de golpe…. se puso de pie. Giró sobre los talones, en su rostro brillaba una expresión que inquiría… los niños la miraron sabiendo que tenían que darle un nombre a los niños con que se había encontrado Lucía.

Alexia, – gritó Micaela.

Y Lee el otro viajero – sugirió otro de los chicos.

¡Pero muy bien, chicos! – se entusiasmó la cuenta cuentos. Les regaló a ambos una de sus sonrisas más radiantes, causando que todos volvieran al estado de concentración en la historia, casi un estado de trance. Abrió el libro otra vez, espió las páginas, sonrió alegre y dijo – “Alexia, extrajo de su bolsillo una antorcha. No tenía idea de cómo había llegado ese artefacto a sus bolsillos, pero cuando la necesitó: allí estaba.

“Mientras tanto, Lee, sacó de sus bolsillos una brújula y un mapa. Lucía lo miró con curiosidad al igual que Alexia.

“El muchacho, señaló hacia la izquierda – dijo la cuenta cuentos, imitando el gesto, – “allí” les dijo “hay que ir en esa dirección”.

“Las dos niñas, se miraron, y como no tenían mejor idea, asintieron y lo siguieron. Caminaron, y caminaron y caminaron…. Parecían dar vueltas en torno a un claro de un enorme bosque….. pero no era así…. sabían que avanzaban hacia una aventura….”- La voz de la cuenta cuentos sonó profunda, convincente, vehemente…

El auditorio estaba mudo de la emoción… La cuenta cuentos, simplemente cerró el libro… era una digna heredera de Scherazada….. y así lo demostró en ese momento: Les sonrió, amablemente, guardó el enorme tomo en su bolso increíble.

¡Es hora de cenar! – dijo suavemente. – Después de la cena, continuaremos la historia, si ustedes así lo prefieren. – Hizo una reverencia y desapareció tras las cortinas…

Claro que continuarían la historia, pensó Micaela, ¿qué aventuras les esperaban a Lucía, Alexia y Lee?

La cena se hizo interminable… el tema de conversación de los chicos era el cuento… mientras las “tías” servían “demasiado despacio” la comida, los chicos especulaban sobre cómo seguiría la historia.

Al terminar la cena, se avalanzaron hacia la sala… Ella, los esperaba, tranquilamente sentada como “indiecito” en el medio de la rueda de almohadones. Tenía la expresión tranquila… sus manos extrajeron el libro del bolso una vez más. Con gran asombro, vieron que las primeras hojas estaban impresas…. como si al ir contando la historia, ¡la historia se hubiera escrito sola!

¿Cómo estuvo la cena? – preguntó distraídamente, mientras los niños se volvían a acomodar en sus lugares.

Como siempre. – Le respondieron, causando que las “tías” fruncieran el ceño.

La cuenta cuentos se rió. Había algo de musical en su risa, Mica siempre decía que “parecía que tenía una mezcla de campanitas y canarios en la voz cuando se reía”.

¿Continuamos? – preguntó a los niños.

¡Si! –gritaron todos.

La cuenta cuentos abrió su libro, una vez más “hasta la habitación se puso a tono” dijo la tía Marina. Los ojos de ella se posaron en las páginas amarillentas, mientras se aclaraba la voz…

-“Sin siquiera sospecharlo, tres intrépidos y delirantes viajeros iban a conquistar un imperio” – continuó. Su voz era como la diana o la trompeta al anunciar esto.

“Los chicos no tenían idea de cómo sabían que eso tenían que hacer, simplemente lo sabían, y eso iban a hacer.

“- Hay que conseguir tropas, -sugirió Lucía – de lo contrario, el imperio seguirá en manos de esa reina que hace que todos mueran de hambre.

“ – Hay que planear bien el ataque – dijo Alexia – no podemos darnos el lujo de desperdiciar el tiempo.

“ – Necesitamos armamento, sino no tendremos oportunidad – dijo Lee.

“ Los tres asintieron, todos tenían razón. Decidieron, que Lucía se encargara de buscar tropas, Alexia, planeara el ataque y que Lee consiguiera armas. No les costó contar con adeptos al plan. La Reina de la Nada era tiránica, y la gente no la toleraba más. Lucía sería la general del ejército, así lo decidieron.

“Alexia, también era general, pero era un general táctico, planeando ataques efectivos, con los recursos que tenían.

“ Lee, también sería general, el general de las provisiones.”

La voz de la cuenta cuentos ahora sonaba grave… secreta, como si les estuviera contando un gran secreto…. Los rostros del auditorio resplandecían.

Ahora, díganme ¿Cómo suponen que ES la reina de la nada? –preguntó cerrando el libro.

Como la reina de las nieves, -dijo Micaela.

Como la bruja de Blancanieves – dijo uno de los chicos.

¡Muy bien! – sonrió la cuenta cuentos.

“ La reina era muy bella, muy fría, muy alta, muy delgada, y tenía ‘Cara de Nada’.

“Los chicos, sabían que era de temer, porque era insensible… pero también sabían que la derrotarían.”

El libro se cerró repentinamente.

¿por qué creen que los chicos sabían que la derrotarían?

Los oyentes se miraron unos a otros sorprendidos. No esperaban una interrupción así.

Porque ellos sabían cual era su punto débil – se aventuró a decir uno de los varones.

¿ Y cuál creés que sería el punto débil, Gabriel? – preguntó Micaela. Los ojos de la cuenta cuentos lanzaron un destello de aprobación, Mica tenía algo especial, y ella se dio cuenta en ese detalle.

El ser una engreída – dijo Gabriel encogiéndose de hombros.

¡Grandioso! – sonrió la cuenta cuentos – “La vanidad, era el punto débil de la reina, Alexia lo había percibido, al ver cómo se confiaba en batalla.

“Teniendo en cuenta eso, simplemente planeó un ataque totalmente inesperado. La reina confiaba plenamente en la fuerza de su ejército, sin embargo, la astucia de Alexia, consistía en usar esa fuerza a favor de sus tropas.

“El ataque sería totalmente inesperado… usando las cualidades de cada individuo de la tropa. Y, naturalmente, usando las cualidades de cada uno de ellos.

“Lee, era genial diseñando y fabricando cosas, por eso fue a parar al taller de armas. Lucía tenia el extraordinario don de conectarse con toda persona con la que conversaba un rato. Con semejantes habilidades, no iban a perder. Además, el trío contaba con una cualidad más: el valor y el no rendirse.

“El día de la gran batalla, todos estaban nerviosos, las armaduras eran pesadas, las armas también… pero aún así, estaban listos para enfrentar a la reina. Sabían que para volver a casa, debían derrotarla, y NO SE DEJARÍAN DERROTAR.

“Fueron atacados por dragones, duendes, gárgolas, y todo tipo de criatura mitológica… Sin embargo, nada los afectaba. Sus armaduras eran de piel de unicornio, es decir, eran mágicas.

“Tras horas de combate, y de repetir 20 veces la estrategia, el imperio fue rescatado. En el momento en el que los tres jóvenes héroes iban a ser coronados, una luz muy brillante y cegadora apareció frente a ellos.

“Hora de volver, pensaron los tres…. Caminaron hacia la luz y …..”

-¿qué creen que pasó al ser expulsados por esa luz?

Volvieron a sus casas, – dijo Gabriel

“ Lucía abrió los ojos. Estaba encandilada, pero reconoció los estantes de su ropero. ¿Qué había pasado que estaba allí?

“Supo que habían cumplido con la misión. En ese momento, la puerta del cuarto se abrió, era mamá.

“-Lucy, andá a jugar con tus hermanos – dijo mamá sonriendo. – Lucía emergió de una montaña de peluches, y salió corriendo al patio… sabía que no le creerían, pero al menos, tendría una historia interesante para contar.

“Fin por hoy.”-dijo sonriendo.

Cerró el libro.

Caminó hacia unos estantes, estantes empotrados en la pared, allí habían libros con historias, las historias que decenas de niños en esa casa habían leído y oído. Pasó su mano por cada libro, como acariciándolo, sin siquiera tocarlos. Se detuvo un momento en un lugar… movió la mano como si algo cálido emergiese de allí. Pasó la mano por otra parte de ese estante, y la volvió a ese lugar. Colocó el libro allí. Sonrió, hizo una caravana (el saludo de los reyes) y desapareció….. tan misteriosamente como siempre, hasta que hubiera nuevas HISTORIAS EN EL AIRE…

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