La caja de Pandora

A veces hay que animarse a abrirla… y descubrir que adentro no hay nada tan espantoso como dice la leyenda.

Acabo de tener la charla más extraña de la temporada.

Hablé con alguien a quien conocí en un chat, que siempre dije que me daba escozor leerle el saludo, porque   era la sensación que tenía: alguien servil y chupamedias.

Hoy me sorprendió su apertura mental, cosa extraña en alguien que no tiene mucha “escolaridad” encima y que además es católico… (FREAK OUT, dijo mi bruja interior)

A veces, como dije al principio del post, hay que animarse a hablar con la gente, y puede que la gente te dé sorpresas.

Es posible que vean cosas que vos no ves, que perciban cosas, que uno no imagina, que te pongan un reflejo, que no sabés que estás dando.

Está bueno sorprenderse, abrir la caja y encontrarse con que el horror, el temor, la guerra y todos los males no están adentro, y posiblemente ni afuera. Dentro de la caja hay un espejo, que nos refleja a nosotros mismos.

¿Cuál es el desafío entonces? Animarse a meter la cabeza y mirar el reflejo a los ojos.

2 Comentarios

  1. ¡Hola Lyric!

    Hoy entré por primera vez a tu blog, lo miré por arriba antes de leer nada, y el primer post que decidí leer es éste, no sé por qué razón. O sí: me viene “al dedillo” en relación a cuestiones laborales actuales. ¡Tu post “me llamó”!

    Me gusta lo que y cómo escribís. Te seguiré leyendo.

    🙂

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