“I’ve been dreaming with a true love kiss…”

Había llegado un viernes, se iba  a quedar el fin de semana.Un amigo, y nada más, pensó. Se vieron en un bar, después de que ella salió del trabajo, era el primer día de vacaciones de invierno.  El cielo estaba gris.

Atolondrada y con el tiempo en contra, llegó corriendo a la confitería. Nuestra heroína parecía una salvaje perseguida por cazadores.  Despeinada, por el viento, agitada, por la carrera y agotada por haber estado levantada hasta tarde.

El se levantó de su asiento y la saludó. Le dio un abrazo tan fuerte que ella sintió que la descuartizaban… Recuperándose del abrazo, se sentó con él a la mesa y se pusieron a charlar. Los minutos pasaron volando y sin darse cuenta, él la había tomado de la mano. Actitud que ella observó extrañada, pero dejó pasar.

Viendo la hora, y teniendo que volver a trabajar, se despidió y le dijo que se encontraran a la noche para comer. Quedaron de acuerdo y a la noche, él pasó a buscarla para ir a cenar.

La onda amigos estaba bárbara, charlaron mucho, se rieron mucho, y quedaron de verse para almorzar al otro día. Ella le dijo, en cuanto termine de limpiar el lugar de trabajo, te aviso, él dijo ok, y se verían allí al mediodía.

Estuvieron todo el día charlando. El intentó acercarse, pero ella lograba esquivar el momento… Hasta la noche.

Sábado a la noche, en su casa, charlaban tranquilamente, y decidieron ir a cenar. Ella dijo, bueno un momento, voy  a buscar un abrigo, se levantó de la silla… El la siguió. Ella intentando evitar el momento, empezó a interponer cuanto mueble encontró a mano. El sin inmutarse, y con esa tranquilidad que lo caracterizaba, segura tranquilidad, avanzó. La tomó por los hombros y le plantó el beso…

Se sintió confundida, divertida, sorprendida, y aliviada. Había percibido el deseo en él, no lo experimentaba ella con la misma intensidad, le sorprendió la calma con que se estaba tomando las cosas, y le dio alivio que  al fin, hubiera pasado todo…

Cuando el beso concluyó… él sonrió, con alegría, tranquilidad y paciencia.

-¿Por qué te escapabas tanto? -dijeron sus ojos.

Ella sólo pudo reirse a carcajadas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s