El palacio de los silencios…

Hay, en algún lugar del mundo, un enorme y magnífico palacio. Allí no habita ni un rey, ni una reina, ni príncipes, ni brujas ni princesas.

Los sonidos desconocen el lugar, puesto que es “el Palacio de los Silencios”.

Y si, silencios, en plural… Porque no hay UN Silencio, hay muchos. Hay silencios musicales, silencios emocionales, silencios existenciales, silencios perdidos y encontrados. Silencios buscados, silencios sentenciados, silencios de almas, silencios de voces, silencios de reclamos, silencios de canciones.

Los silencios que lo habitan son tantos, que tienen diferentes cualidades, habilidades y obligaciones. Cada silencio tiene una función.

El silencio cómplice, es ese de palabras que se leen en la mirada del otro y se acuerdan con una sonrisa.

El silencio íntimo, es ese silencio que se da entre amantes, cuando hay promesas sin sonidos y se sellan besos mediante.

El silencio incómodo, cuando ya no hay de qué hablar, o no se sabe cómo empezar a hablar de algo. Este silencio se acompaña de suspiros y rubores, ojos mirando al suelo o al costado y manos inquietas y sudorosas.

El silencio musical, que finaliza un sonido para dar comienzo a otro… Que te obliga a poner atención, porque no sabés cómo puede seguir la melodía.

El silencio del alma, la quietud del espíritu, que no necesita palabras para describirse, simplemente existe, se siente y se disfruta.

El silencio al final de una canción, ése que nos permite apreciarla y desear oírla otra vez.

El palacio de los silencios, está en este mundo y vive en cada uno de nosotros ¿qué silencios escuchas? ¿qué silencios encontrás? ¿qué silencio te gustaría compartir?

2 Comentarios

  1. Gracias a uno de mis laburos (orquesta) y a mi hobby (coro), aprendí a valorar más el silencio. (No porque suene tan mal lo que hacemos, jeje). El director nos enseñó el concepto de “silencios llenos”. Es decir, que el silencio no es falta de sonido, sino parte de la música. Aprendí a cantar los silencios, a llenarlos de intención.
    Eso mismo es lo que pasa con los silencios que mencionás.
    El silencio cómplice… está tan lleno de significados! Igual que el íntimo, o el incómodo…
    Particularmente me gusta al terminar de cantar una obra, el breve segundo de silencio justo antes de los aplausos, cuando ya se puede sentir si el público se emocionó.

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