"Abre tus alas"

Con la paciencia y la precisión de un relojero suizo, había moldeado esa figura. Cada detalle, cada trama, prolija o premeditadamente desprolija, había sido realizada con amor. Cada parte, cada detalle, cada porción, minuciosamente lograda.
Los ojos, profundos, y las cuentas brillantes de azabache que los rellenaban, parecían tener vida y mirar desde la figura. Las rugosidades de las plumas, el coloreado, la delicadeza de las patitas y el pico.
Las manos, duras por la arcilla con que habían trabajado, depositaron la figura sobre la mesa. Un par de enormes ojos café miraron con aprobación la figura. Una sonrisa se dibujó en aquel rostro paliducho, y las mejillas se tiñeron de los tonos rosados del atardecer.
La boca se frunció, como para silvar, pero sólo sopló. “Aliento de vida” , dijo una suave voz maternal, ” llena esta criatura”. La pequeña figura comenzó a moverse… Su creadora sonrió con satisfacción y dijo ” Dale la voz dulce del viento”. Inmediatamente la criaturita empezó a emitir sonidos… a cantar.
Sonriendo por lo bien que quedaba su obra, la tomó nuevamenten en sus manos. La miró con amor, y sonriéndole, le dijo “Avecita, tienes vida, eres libre, abre tus alas y ¡vuela!”
El ave hizo caso. Sus alas destellaron reflejando el arcoiris. La naturaleza sonreía, era perfecta esa avecita, es una de sus más bellas creaciones.


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