07.26.09

Alternativas…

Publicado en Historias en el aire a 4:28 am por Lyric Titania

Finalmente y luego de pelearse consigo misma durante una semana y media se decidió. Tomó el teléfono móvil, llamó y confirmó la visita. Suspiró sorprendida de sí misma al concluir la comunicación. Acto seguido, se colocó un broche en el cabello para quitárselo de la cara y se dirigió al armario.
La habitación iluminada por la clara luz de una mañana estival parecía más grande. El piso de granito ya gastado por el uso, las paredes blancas, hasta las cortinas parecían diferentes.
Mientras observaba las molduras de la vieja puerta de roble, con extrañeza, suspiró otra vez. Si a alguien se le ocurría preguntar qué sentía, alivio era la respuesta.
En veinte minutos, la valija estaba lista sobre la cama. El pasaje confirmado para el otro día a la mañana. Viajaría desde su refugio a Capital a encontrarse con otras personas que harían esa misma visita.
Primeras vacaciones en años. Estaba ansiosa.
Se sentó a la computadora. Abrió su correo y redactó el mensaje.

Ya avisé que iría, llego a la terminal mañana a las 9 am, de la terminal voy al aeropuerto internacional. Tal y como acordamos reservé pasaje para el vuelo de las 12hs. Nos vemos en el aeropuerto, supongo. Hasta entonces.
Lilí

Cerró la computadora. Abrió las puertas del patio y salió a su huerta. Sus verduras y hierbas crecían maravillosamente. Babs, su gata maullaba relajadamente desde las ramas del viejo sauce que se hallaba en medio del patio.
Regó todo. Dejó todo en orden. Salió de la casa. “El Refugio”, decía un lindo cartel sobre la pared blanca. Se dirigió hacia la casa de en frente.
Una mujer de cabellos negros y enormes ojos cafés estaba barriendo la vereda.
- Buen día, María, -dijo con su voz suave.
- Hola Lilí,- le respondió la mujer, dejando de barrer.
- Finalmente decidí viajar por una quincena, ¿podrás cuidarme la huerta y que Babs tenga suficiente agua y comida? – preguntó. Siempre era así de directa.
La mujer sonrió y asintió. Observó a la joven mujer que tenía en frente. Había algo en Lilí que hacía que sintiera la necesidad de cuidar de ella.
- Hacés bien en tomarte vacaciones, chiquita – dijo sonriente. – ¡A ver si ahora te conseguís un novio!
Una cristalina carcajada brotó de la garganta de Lilí. Sabía que todo el pueblo quería “casarla”, pero ella no sentía la menor inclinación hacia el matrimonio. Diariamente o, mejor dicho, cada dos horas, alguna bienintencionada persona venía a la casa a decirle todas las bendiciones del matrimonio, la pareja y demás. Lilí escuchaba, con paciencia, a veces… otras, sólo parecía escuchar, pero estaba ausente de la charla.
Sabía que era “rara”, por decirlo amablemente, para todos en el pueblo. Pero era consciente de que no estaba hecha para seguir tradiciones que no sentía propias, ni para seguir caminos impuestos por los demás.
Tal vez, su camino fuera simplemente ése: andar por la vida siendo libre y enseñando libertad. O tal vez no, pero no había apuro aún por descubrirlo.
De un modo u otro, percibió, como siempre, que este viaje, iba a definir algunas cuestiones de su vida, y del modo que fuere, sabía que nada sería igual al regresar.

07.19.09

Entonces, baila

Publicado en Pequeñas Historias a 6:53 am por Lyric Titania

Moon_Dance
Su pecho se agitaba, el ritmo de su respiración era cada vez más fuerte. Sintió las palmas de las manos húmedas. Como cada vez que estaba nerviosa. Un sonido le indicó que la cortina se levantaba… Todo estaba a oscuras.
Su mente voló hacia aquel lugar… ese lugar lleno de emociones.
Sintió nuevamente el apretón de manos de mamá, percibió en el aire esa sonrisa que le decía “Adelante”… oyó la música que susurraba en su alma.
De pronto sintió el calor del reflector apuntándole a la cara. Con los ojos bajos, caminó hacia adelante. Hacia la marca.
La música comenzó a sonar. El cuerpo conocía de memoria la secuencia. La mente repetía la rutina. Sabía la técnica. Sintió el aire rodeándola a medida que se movía. Cada paso, cada vuelta era un movimiento acompasado con ese velo invisible… era envolverse en el aire, era sentir que el universo se desvanecía otra vez.
Mientras cada parte de su cuerpo se diluía en el aire, en el movimiento….
La música cesó. Se oyeron los aplausos. Percibió como la energía a su alrededor cambiaba.
Abandonó el escenario. Como siempre lo hacía, con un saludo hacia el público. Se sentía extraña cada vez que debía hacerlo. Era como si una parte de su alma hubiera quedado atrapada entre acordes y secuencias de movimiento. Como si su alma estuviera aún bailando bajo el reflector.
Regresó al camerino. Como siempre.
Había flores. Como después de cada función. Y tarjetas y regalos. Sabía que “Salomé” había hechizado a la audiencia… Pero “Salomé” tenía el alma hechizada. Y nadie lo notaba.
Con la mirada ausente salió del teatro. Por la puerta lateral. Como siempre. Llovía.
“Su paraguas, Señorita Luna. ” Ofreció el portero.
“Estoy bien así, Félix”. Respondió con una sonrisa ausente. Esa misma sonrisa ausente que la envolvía en un halo de misterio.
“Hasta mañana entonces, Señorita”. Respondió el corpulenteo hombre, preguntándose porqué siempre que salía del teatro, esa niña, parecía tan de otro mundo.
Ignorando completamente las cavilaciones del portero, “Salomé” sintió la llamada de la música del agua, del movimiento… Comenzó a danzar. No como en el escenario, no siguiendo una rutina coreografiada, sino libremente… Dejando que su cuerpo dirigiera el movimento… Dejándose poseer por el movimiento, la música y la lluvia.
Una persiana se bajó de golpe.
Una pareja dejó de besarse para observarla…
Totalmente ajena a ese mundo de ojos sorprendidos… Se quitó los rizos mojados de la cara… Giró con gracia, como si fuera una ondina… Como si fuera parte del agua.
Una parte de sí, parecía abrazarse con la otra mitad… Sentía que era amante de los sonidos, del aire que se deslizaba a su alrededor, o del agua que la rozaba y que la besaba en cada poro.
Un poeta miró la escena, entre sorprendido y maravillado, agradecido e inspirado… “Entonces Baila”, pensó. Y mirándola, viéndole el alma, comenzó a escribir una canción.

Les dejo de Yapa… la canción que me inspiró esta historia ;) me morí por ese violín.

07.04.09

Hoy me di cuenta que extraño:

Publicado en Breviario Semanal, Confesiones a 11:57 pm por Lyric Titania

Juntar hojitas amarillas y rojizas de diferentes árboles para hacer el collage de “llegó el otoño”.
Embadurnarme los dedos de témperas de colores y pintar con los dedos, cosas que no necesariamente tengan sentido.
Caminar de la mano con Ale y con Myri, imaginando anchísimo el sendero de tres baldosas del colegio entre los libustrines y el cantero.
Jugar a las escondidas en las ramas de los árboles…
Nuestra competencia de capturar caracoles.
Juntar “arcilla natural” del espigón -Potrero de los Funes, San Luis.(cuando había).
Y tantas otras cosas que hacía sin pensar cuando la vida era un mundo enorme para descubrir.
Me pregunto, también… los niños de hoy, ¿tienen eso? ¿tienen el mundo al alcance de los dedos?…