06.28.09

Todo tiene que ver con todo…

Publicado en Mi visión del mundo, Reflexiones, conclusiones a 3:09 am por Lyric Titania

Hay momentos en nuestras vidas en los cuales todo parece encontrar su lugar, como piezas de un rompecabezas que se van acomodando para formar la imagen. Si bien es cierto que el 95% del tiempo no tenemos idea de en qué pieza estamos, o de dónde poner esa pieza, en algún punto, todos empezamos a notar cómo se relacionan los acontecimientos.
y sí, es que todo se relaciona con todo. Todo está conectado, aún nosotros en nuestros estados de aislamiento más herméticos.
Las situaciones se van sucediendo y cosas, eventos, hechos, personas, o lo que sea que en su momento manifiesta su relación con algo más.
La claridad en la visión de esta imagen completa, siempre nos llega durante o después de alguna crisis. Y queda más que a la vista, la conexión.
Tal vez sea difícil de notar en un principio, más aún de digerir y de asimilar, pero, como decía un amigo:

Todo tiene que ver con todo, sólo hay que saber mirar.

06.17.09

Y Arde

Publicado en Breviario Semanal a 1:57 am por Lyric Titania

Arden los ojos, arden por las lágrimas que se negaron a salir. Tal vez sea eso lo que nubla la razón ahora… Lo que me impide entender qué pasa a mi alrededor.
Tal vez ese ardor que viene desde lo más recóndito, que esconde, más que el sueño, el deseo de llorar y un llanto que no llega.
Y arden más que si hubiera llorado a mares… Tal vez porque carecen del consuelo de “llorar un llantito”, como dijera Jo March… Tal vez porque saben que son lágrimas que ya no están y que ese llanto no va a llegar para aliviar el ardor…
Pregunta alguien ¿qué quieres? …. La respuesta es simple, casi monosilábica: quiero poder llorar y que pare el ardor.
Curioso que el aguijón salga de las sombras y sin mediar intercambio, sea tan certero como mis flechas… Karma… Tal vez, lágrimas hechas costra, con seguridad.

06.07.09

Nimiedades

Publicado en Confesiones, conclusiones a 9:23 pm por Lyric Titania

La profundidad de ciertos acontecimientos, nos deben de sumir en la reflexión de temas intensos, la vida, la muerte, lo que pasa después y cómo revisar nuestra vida.
Sin embargo y pese a “saber” estas cosas, la tendencia de mi mente va hacia nimiedades. Esos momentos “insignificantes” que por alguna razón invisible e imperceptible nos marcan… El momento en que sin saber por qué o cómo, supiste algo grosso respecto de tu vida, de tu muerte… Dijera Serrat “son esas pequeñas cosas”.
La muerte de alguien de mi entorno, alguien a quien conocí en instancias laborales hace unos cuatro años, aproximadamente, movió muchos esquemas… Esquemas que cambian perspectivas o que, pueden también, fortalecerlas.
Pensar en la muerte, es sublime, sin embargo, la muerte no trajo ideas sublimes, sino, recuerditos mínimos, anecdóticos, que tal vez no hayan hecho otra cosa, que sacar a la luz alguna marca que una vida anterior dejó lista para activarse ante ciertos estímulos en esta.
Y pensar la muerte como algo real, plausible, palpable y totalmente posible para cualquiera en cualquier momento, nos haría buscar ser mejores personas, para lograr el camino luminoso al final de nuestra jornada en este mundo…
Hoy extraño esos momentos estrafalarios en los cuales, de niña escuchaba a mi mamá dar indicaciones telefónicas a una persona recién llegada a la provincia, sobre como ubicar mi casa. Ahí comprendí que hay una identidad específicamente puntana. Admitámoslo chicos, los puntanos somos un desastre dando indicaciones.
“Del edificio para acá”
Ocurrió esto en la época en la que si habían cuatro edificios altos (De más de tres pisos) en toda la ciudad de San Luis, era mucho. La directora de María Auxiliadora recién llegaba desde su colegio anterior. Decidió hacernos una visita.
Mamá tomaba mate con su amiga Porota, yo estaba con ellas en la cocina, supongo que haciendo deberes. Suena el teléfono. Mamá atiende.
Luego de identificarse, la religiosa le pregunta cómo hacía para llegar a casa.
-¡Ah, hermana!- respondió mi mamá alargándole el mate a Porota- Usted llega al edificio (uno de los edificios altos de la época está a media cuadra de mi casa) y hace media cuadra para acá. – terminó haciendo el gesto con la mano.

Mientras pienso en la muerte, no como un final, sino como tal vez un principio a otros principios y otros finales se me vienen a la mente miles de cosas que no fui y que quise ser… Miles de cosas que todavía no hago, y que francamente, no sé si llegue a hacer…
Y mientras la muerte nos toma por sorpresa, por mucho que intentemos mentirnos a nosotros mismos diciéndonos que estamos listos para aceptarla o atravesarla, siempre queda la sensación, como dice la nueva propaganda de gaseosa “que es demasiado corta”… Por suerte, para los que creemos en la reencarnación, esta vida no será la única.
Y mirando en los cajones llenos de nimiedades y menudencias, encuentre la frase exacta para cada uno de los que queden aquí cuando yo tenga que irme… O tal vez surja en el momento. La verdad es que somos eternos, vivimos en los que se quedan, como los que se fueron siguen vivos en nosotros…
Y a veces, simplemente tenemos que empezar a abrir los ojos, para saber que siguen a nuestro al rededor, y para SABER, como sabés que algo va a pasar, que a pesar que ya no esté el envase de esta ronda, siempre estaremos en los que nos sucedan… Una parte de nosotros siempre va a formar parte de los demás…
Sí, ya sé estoy un poco oscurita… y bueh, son temporadas, son movimientos, son aprendizajes y crecimientos por los que estoy pasando. No son fáciles, pero hay que pasarlos para seguir aprendiendo y recibiendo las lecciones que siguen, hasta la siguiente estación.