07.13.08
Sissi
Mi post anterior me dio la pauta de poder hablar un poquito de personas que aportaron algo a este mundo. Lo voy a hacer desde mi visión, claro, pero como me gusta aprender, los invito a todos a aportar datos, opiniones y todo lo que crean importante conocer sobre estos personajes, o personas de la historia.
Arranco con mi emperatriz favorita. Y lo hago con ella porque, fue uno de los personajes que más admiré, por tener el valor de salirse de lo que “se suponÃa debÃa ser”.
Ladies and Gentlemen, con ustedes Sissi, o Elizabeth de Austria.

Elisabeth de Wittelsbach (Munich, 24 de diciembre de 1837 – Ginebra, 10 de septiembre de 1898). Más conocida por el diminutivo Sissi (nacida Elisabetta Amalia Eugenia von Wittelsbach, Duquesa de Baviera), fue emperatriz de Austria (1854-1898) y reina de HungrÃa (1867-1898). Su padre, el duque Maximiliano de Baviera perteneció a una dinastÃa de rama secundaria de los duques de Baviera y su madre, Ludovica, era hija del rey Maximiliano I de Baviera. (fuente wikipedia)
Sissi conoció al emperador Francisco José II que después fue el archiduque cuyo asesinato diera origen a la gran guerra, cuando tenÃa 16 años. HabÃa acompañado a su madre y a su hermana Elena a los festejos en los cuales Elena, no Sissi, serÃa anunciada como prometida del emperador. El, se enamoró de la vivacidad de Sissi, y contrariando los deseos de la Archiduquesa SofÃa, su madre, se casó con ella.
Elisabeth tenÃa dificultades para adaptarse a la estricta etiqueta que se practicaba en la corte de Habsburgo, no obstante, le dio al emperador tres hijos en rápida sucesión: la archiduquesa SofÃa Federica de Austria, que murió a los dos años de edad, la archiduquesa Gisela de Austria (1856-1932), el esperado sucesor al trono, el archiduque Rodolfo (1858-1889), y la archiduquesa MarÃa Valeria de Austria (1868-1924). Se le negó a Elisabeth la crianza de sus hijos, que estuvo a cargo de su suegra, la archiduquesa SofÃa de Baviera, y después del nacimiento de Rodolfo el matrimonio comenzó a deteriorarse. Sólo se le permitió criar a su última hija,MarÃa Valeria, a la que ella llamaba cariñosamente “mi hija húngara”, dado el gran aprecio que le tenÃa a ese paÃs.
Dotada de gran belleza, se caracterizó por ser una persona rebelde, culta y avanzada para su época: fumaba, hablaba varios idiomas, practicaba la equitación, escribÃa poesÃa, cuidaba su figura, le gustaba viajar y detestaba el protocolo de la corte imperial de Viena, de la que permaneció alejada, debido en parte a los continuos enfrentamientos con su suegra, la archiduquesa SofÃa, y más tarde por la muerte de su primogénita SofÃa, lo que le llevó a una depresión,y el suicidio del prÃncipe heredero, Rodolfo, y su amante una baronesa de la nobleza húngara de nombre MarÃa Vetsera.
También toleró, hasta cierto punto, el romance de su marido, el Emperador, con la actriz Katharina Schratt ya que Sissi detestaba la vida de corte, aversión que se convirtió con el tiempo en auténtica fobia y también la vida conyugal. Esta fobia le provocaba en sus breves estancias en Viena transtornos psicosomáticos como cefaleas, náuseas y depresión nerviosa. La emperatriz se mantuvo siempre que pudo alejada de Viena y de la vida pública. Fue una emperatriz ausente de su Imperio, aunque no por ello menos querida por el pueblo o menos pendiente de los asuntos de Estado. De hecho fue la emperatriz una de las impulsoras de la coronación de Francisco José como rey de HungrÃa.
HUNGRIA
HungrÃa fue para Elisabeth, el desafÃo polÃtico único y al que dedicó más tiempo que a cualquier otra actividad oficial.
Enamorada de esa tierra no más verla, no cejó de presionar a Francisco José para conseguir las mejoras y previligios que los húngaros reclamaban. No habrá de conseguirlos todos pero si algunos que hicieron posible un poco de paz.
Pasó largas temporadas entre los húngaros donde se sentÃa casi como en su casa de la infancia.Ella sentÃa ser Reina de HungrÃa no emperatriz de Austria. El pueblo encontró una aliada en la joven y finalmente después de años de disputas los emperadores de Austria fueron coronados Reyes de HungrÃa. Adorada por este pueblo quiso que naciera en él su cuarto hijo pensando que les dejarÃa un rey. Nació una niña, su hija MarÃa Valeria, la única, como era llamada por la corte de Viena, a la que celó y dedicó su tiempo y se ocupó de todos los detalles de su vida. Con ella, Elisabeth, pudo encauzar su amor de madre.
Tanto era el rencor que Viena sentÃa por esto que no dudaron en tachar a la niña de princesa húngara, llegando incluso a decir que era hija del conde Andrassy, el eterno enamorado de Elisabeth. Bien se encargó el tiempo de desmentirlo, cuando la niña creció fue el fiel retrato de su padre : Francisco José.
Como este muchos amores le fueron atribuidos a Elisabeth. Cada uno que se acercaba y no gustaba a Viena, se transformaba en amante. E, invariablemente desaparecÃa de la acción. Bien porque era llamado a Viena, bien porque era enviado a alguna guerra.
Asi paso con el joven conde Imre de Hunyady, apuesto caballero que acompañó a Elisabeth durante su estancia en la Isla de Madeira. A quien la unÃa su afición por el mar y los caballos.
Nunca se aclaró en que circunstancias desapareció el conde, pero cosas como éstas eran comunes en la vida de la emperatriz.
Durante años, Elisabeth paseó su tristeza por el mundo, desencantada de la gente y de la vida, todas las tragedias la acompañaron.
Admirada por el mundo entero, ya que su belleza transpasó las fronteras de Europa, hizo del cuidado de su cuerpo un verdadero culto. Sus cabellos eran un templo y llegó al agotamiento fÃsico sólo por conservar su peso.
Se rodeó de artistas y poetas y su afición al estudio y la lectura la llevaron a hablar muchos idiomas difÃciles, entre ellos el griego, por el cual sentÃa una extraña debilidad.
Su afición por la equitación la llevó a practicarla hasta el cansancio, transformándose en una experta amazona. No tenÃa lÃmites, como en muchos otros aspectos de su vida. Viajó a Inglaterra, Irlanda, Escocia seguida por su séquito y sus caballos que le costaban una fortuna.
Murió a los 61 años el 10 de septiembre de 1898 en Ginebra, asesinada por el anarquista italiano Luigi Lucheni, que en realidad estaba planeando un atentado contra el pretendiente al trono francés Henri de Orléans. Fue asesinada con un punzón que le clavó su sesino fingiendo un tropezón por el que empujó a la emperatriz. Al principio esta no fue consciente de que la habÃan herido, sólo pensaba que aquel extraño hombre pretendÃa robarles a ella y a su dama de compañÃa. Al subir al barco que las estaba esperando comenzó a sentirse mala y a marearse, por lo que su dama de compañÃa le desabrochó el corsé, siendo entonces conscientes de la fatal herida por la que ya no pudo hacerse nada, costándole la vida a esta gran mujer.
Bueno, mi admiración por esta mujer surge de su determinación en lograr que el pueblo húngaro gozara de los mismos derechos que el pueblo austrÃaco.
Fuentes:

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